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Emprendimiento

julio 2, 2020

¿Qué es el emprendimiento y por qué importa?

No existe una definición única de emprendimiento. Aunque en lenguaje cotidiano suele asociarse al proceso de creación de empresas estrictamente, definiciones académicas y más comprehensivas apuntan a que el emprendimiento es el proceso de ideación, creación y administración de las empresas (OECD, 2017; Lederman, Messina, Pienknagura y Rigolini, 2014). Esto es, emprendimiento no es otra cosa que desarrollo empresarial en sentido amplio y, como tal, es fuente vital de crecimiento económico, innovación y generación de empleo.

Se ha encontrado que la riqueza de los países y, en general, su grado de desarrollo, explican en buena medida la propensión de sus habitantes a iniciar empresas. Esta relación no es necesariamente la esperada: cuanto más rico es un país, medido en su PIB per cápita, más baja tiende a ser su tasa de creación de empresas (Shane, 2009). La razón está en que los países más ricos ofrecen salarios reales más altos, producto de un aparato productivo relativamente sofisticado que desincentiva el autoempleo (Cho, Robalino y Watson, 2014).

A medida que los países diversifican y sofistican su economía, logran generar valor en actividades donde el autoempleo es menos común. Conforme aumentan riqueza y salarios, el costo de oportunidad de iniciar un negocio propio también crece, por los mayores ingresos que los ciudadanos pueden recibir al emplearse (Shane, 2009).

En esa línea, el Monitor Global de Emprendimiento (GEM, por sus siglas en inglés) ha encontrado sistemáticamente que las economías desarrolladas, que son a su vez las más competitivas, tienen menores tasas de actividad empresarial temprana (TEA ) como resultado de más y mejores alternativas laborales (Global Entrepreneurship Research Association, 2018).

¿Cómo está Colombia en emprendimiento?

Colombia se ha ubicado año tras año en los primeros lugares del escalafón del GEM en materia de actividad empresarial temprana. En el reporte 2018-2019 fue el séptimo y en el 2019-2020 el sexto país con la mayor TEA. Esto es consistente con el nivel de riqueza del país.

Dicho esto, la tasa de autoempleo en Colombia es más alta de lo que se esperaría dado su nivel de desarrollo. Supera en 11 puntos porcentuales la tasa media de América Latina y es más de tres veces la de la OCDE (Gráfica 6). Más de 30 economías, a pesar de tener un PIB per cápita menor al colombiano, cuentan con una menor proporción de su población ocupada autoempleada (Sudáfrica, Paraguay, Ecuador, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, entre otros). Una posible explicación es que en Colombia, especialmente, el autoempleo persiste como sustituto a puestos de trabajo bien remunerados y de calidad, por la ausencia de un aparato productivo denso y sofisticado.

Del análisis de las empresas ya establecidas se tienen otros hallazgos interesantes. En Colombia las empresas formales más pequeñas —aquellas con nueve o menos empleados— generan cuatro veces menos empleo formal que sus pares en la OCDE, como se observa en la Gráfica 3b. Y frente a las empresas más grandes en la clasificación—aquellas de 50 o más empleados—, se tiene que en Colombia el 1,2 % de las firmas genera el 66,5 % del empleo formal.

Estas cifras de la demografía empresarial del país son consistentes con un estudio de McKinsey Global Institute (2019), que concluye que en Colombia existe una polarización entre muy pocas empresas grandes que jalonan la generación de valor y empleo formal, y una larga cola de firmas pequeñas, informales e improductivas.

No solo el tamaño de las empresas es importante. Su edad es esencial en la formulación de política pública, o al menos debería serlo. No obstante, los programas de desarrollo empresarial frecuentemente emplean el tamaño como único criterio de focalización y se concentran en firmas pequeñas (Eslava, Haltiwanger y Pinzón, 2019).

La Gráfica 4a muestra el crecimiento del empleo en las empresas colombianas según su tamaño y edad, en el periodo 2002-2012. Las empresas jóvenes son las de mayor crecimiento, independientemente de su tamaño, y crecen a mayor tasa sobre todo en los cuatro primeros años (Lederman, Messina, Pienknagura y Rigolini, 2014).

Más allá de su edad, las empresas en Colombia crecen menos rápido que sus pares en Estados Unidos (Gráfica 4b). Mientras que en Colombia el empleo promedio de las firmas de 10 o más años es 73 % mayor que el empleo promedio en sus primeros cuatro años, en Estados Unidos el crecimiento promedio es de 129 %. Es además notable que la brecha de crecimiento entre empresas de estos países aumenta con la edad, lo cual sugiere diferencias en elementos estructurales.

¿Qué podemos hacer para mejorar en emprendimiento?

El CPC ha recomendado diseñar una política pública de emprendimiento comprehensiva que (1) diferencie la política social para la generación de ingresos de la política de productividad para el crecimiento empresarial; y (2) restrinja intervenciones a instrumentos que cuenten con evidencia de su impacto y a pilotos para la generación de evidencia.

Las entidades, los programas, los instrumentos y las regulaciones para la promoción del emprendimiento en Colombia están desarticulados y no responden a una visión de política pública estructurada y de largo plazo. Por otro lado, es casi nula la evidencia sobre cuáles intervenciones funcionan, porque carecen de sistemas bien diseñados e implementados de monitoreo y evaluación, como tampoco se cuenta con análisis de su costo-efectividad ni identificación de posibles efectos no intencionados.

Son variados los objetivos que persiguen entidades e instrumentos, de manera que mientras unos apuntan a brindar alternativas de autoempleo y generación de ingresos para la subsistencia —en el ámbito de la política social—, otros buscan atender “emprendimientos innovadores”, “de alto impacto” o “de crecimiento extraordinario”, entre otros, sin definiciones claras de lo que significan estas categorías y sin una visión comprehensiva de política que articule y garantice la coherencia entre prioridades y presupuesto.

En esa línea, es importante avanzar con el documento CONPES anunciado en 2018, con el cual se busca entre otras cosas organizar la oferta del Estado para que los ciudadanos encuentren en un solo lugar el apoyo para iniciar y, especialmente, consolidar y escalar empresas.

Si está interesado en leer más sobre este tema y conocer en detalle las recomendaciones del Consejo Privado de Competitividad, lo invitamos a consultar nuestro Informe Nacional de Competitividad y, en particular, el capítulo sobre Productividad y emprendimiento.

Elaborado por Santiago Matallana, Vicepresidente Técnico del Consejo Privado de Competitividad, con base en el capítulo Productividad y emprendimiento del Informe Nacional de Competitividad 2019-2020.

Julio de 2020

Notas:

  1. De acuerdo con el Banco Mundial, los trabajadores autoempleados son aquellos que, trabajando por cuenta propia o con uno o unos pocos socios o en cooperativa, tienen el tipo de trabajos definidos como “trabajos por cuenta propia”. Es decir, trabajos donde la remuneración depende directamente de los beneficios derivados de los bienes y servicios producidos. Los trabajadores por cuenta propia incluyen: trabajadores por cuenta propia, trabajadores familiares sin remuneración, y trabajadores sin remuneración en otras empresas.
  2. Es el indicador más utilizado del GEM y corresponde al porcentaje de la población entre 18 y 64 años que son emprendedores nacientes o dueños de un nuevo negocio (de hasta 3,5 años).

Referencias:

  • Cho, Y., & Honorati, M. (2014). Entrepreneurship programs in developing countries: A meta regression analysis. Labour Economics, 28, 110-130.
  • Cho, Y., Robalino, D., & Watson, S. (2014). Supporting self-employment and small-scale entrepreneurship: Potential programs to improve livelihoods for vulnerable workers. Washington, DC: World Bank.
  • Consejo Privado de Competitividad. (2018). Informe Nacional de Competitividad 2018-2019. Bogotá: Consejo Privado de Competitividad.
  • Consejo Privado de Competitividad. (2019). Informe Nacional de Competitividad 2019-2020. Bogotá: Consejo Privado de Competitividad.
  • DNP. (2019a). Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022: Pacto por Colombia pacto por la equidad. Bogotá, D.C.
  • DNP. (2019b). CONPES 3956. Política de Formalización Empresarial. Bogotá, D.C.
  • DNP. (2019d). Insumos para la discusión sobre una política de emprendimiento para Colombia. Borrador.
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