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Treinta años de apertura comercial

abril 21, 2020

¿Por qué es importante el comercio exterior para la competitividad? 

Una de las principales condiciones para que Colombia se ubique entre los tres países más competitivos de América Latina para el año 2030 es contar con una economía exportadora de bienes y servicios de alto valor agregado. Esta meta, impuesta en el año 2006 en el marco del Sistema Nacional de Competitividad e Innovación, reconoce que el comercio exterior es un factor determinante para la competitividad e incluso para el bienestar de las personas. Por ejemplo, mantener las operaciones de comercio exterior durante la emergencia del COVID-19 ha sido indispensable para garantizar el abastecimiento nacional de bienes de primera necesidad.

La relación entre competitividad y comercio exterior se ha hecho evidente a través de la literatura internacional. En efecto, la mayor exposición a los mercados internacionales promueve la eficiencia en procesos (Bernard, Jensen y Schott, 2006). Así mismo, exportar productos de alto valor agregado facilita la integración a las cadenas globales de valor, ya que países más productivos prefieren socios con capacidad de producir bienes de elevada calidad y sofisticación (Giordano, 2018). Por otro lado, para Colombia, la evidencia empírica muestra que la apertura trajo consigo mejoras en la sofisticación de la producción de las empresas domésticas (Fieler, Eslava y Yi Xu, 2018).

¿Qué tanto se ha avanzado desde la apertura?

En los últimos años, el país ha realizado acciones importantes en materia de comercio exterior. Por ejemplo, en la última década se negociaron, firmaron y entraron en vigor 12 acuerdos internacionales y a 2019 Colombia contaba con 16 acuerdos comerciales vigentes . A pesar de los esfuerzos realizados, la inserción de la economía colombiana en el mercado internacional sigue siendo una tarea pendiente. Mientras que el comercio de bienes y servicios como porcentaje del PIB representaba un 34,8 % en 1990, en 2018 registró apenas dos puntos porcentuales adicionales y se ubicó en 36,8 %. Además, frente a países de referencia, en 2018 Colombia solo superó a Brasil y a Argentina, por debajo del promedio de América Latina y más de 20 puntos porcentuales rezagado frente a la OCDE (Gráfica 1).

Gráfica 1. Evolución del comercio de bienes y servicios (% del PIB). Colombia y países de referencia, 1990-2018.


Después de casi tres décadas de apertura económica, el comercio de bienes y servicios como porcentaje del PIB mantiene un nivel similar al registrado en 1990.


 


Fuente: Banco Mundial (2019).

Además del rezago en apertura comercial, uno de los mayores retos de Colombia es la sofisticación de sus exportaciones. Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD por sus siglas en inglés), el 80 % de la canasta exportadora del país se concentra en productos primarios, y solo un 8 % de las exportaciones corresponde a manufacturas con alto contenido tecnológico. Frente a países de referencia, Colombia registra una de las canastas exportadoras menos sofisticadas y solo logra superar a Uruguay, Chile y Perú. Adicionalmente, se encuentra rezagado frente a la OCDE, que, en promedio, concentra un 61 % de sus exportaciones en bienes de alta o media intensidad tecnológica (Gráfica 2).

Gráfica 2. Exportaciones según intensidad tecnológica (% del total). Colombia y países de referencia, 2018.


La canasta exportadora de Colombia se concentra en productos primarios, lo que dificulta su integración a las cadenas globales de valor.



Fuente: UNCTAD (2019). Cálculos: CPC.

En términos de reducción arancelaria, es importante reconocer que el país ha avanzado. Por ejemplo, en 2011 se realizó una reforma arancelaria, la cual disminuyó el arancel nominal promedio, y en 2017 se eliminaron de forma permanente los aranceles de ciertos bienes de capital y materias primas producidas en Colombia. Como resultado de estas y otras acciones, en la gráfica 3 se observa una reducción del arancel nominal promedio entre 1991-2017. No obstante, esta misma gráfica pone en evidencia un fenómeno que ocurría en paralelo: desde 1991 las medidas no arancelarias (MNA) han aumentado su importancia como barrera comercial y se han estabilizado desde 2002, cubriendo casi un 80 % de las partidas arancelarias.

Gráfica 3. Partidas sujetas a medidas no arancelarias (MNA)* y arancel nominal promedio. Colombia, 1991-2017.


Contrario al arancel nominal promedio, el porcentaje de partidas sujetas a medidas no arancelarias ha aumentado y aplicaban casi al 80 % de las partidas arancelarias en 2017



Nota: Para los años 2015, 2016 y 2017, el cálculo de MNA es realizado por el CPC.
Fuente: García et al. (2018) para MNA y DNP (2018a) para arancel nominal.

Más allá de la disminución de aranceles

La academia demuestra que contar con menores tasas arancelarias aumenta la productividad, la sofisticación de los productos locales e incentiva las exportaciones, en la medida en que la industria puede aprovechar las reducciones arancelarias para acceder a insumos con mayor valor agregado (Bass y Strauss, 2015). De hecho, un estudio del Fondo Monetario Internacional muestra que una reducción del 1 % en los aranceles de insumos y bienes de capital incrementa la productividad total de los factores alrededor de un 2 % (Dabla-Norris y Duval, 2016).

No obstante, además de las reducciones en aranceles, una agenda de eliminación de MNA innecesarias también es fundamental para aprovechar al máximo los beneficios del comercio exterior. Por ejemplo, una investigación del Banco de la República concluye que la cobertura de las MNA en bienes de capital incrementó del 8 % en 1991 al 58 % en 2014 (García, López y Montes, 2018). Este fenómeno preocupa en la medida en que más barreras comerciales generan costos a la importación de insumos clave para la oferta del país, los cuales a su vez se utilizan en la producción nacional de bienes de mayor sofisticación.

No existe una única estrategia para alcanzar la meta de contar con una economía exportadora de bienes y servicios de alto valor agregado. Reducir las barreras al comercio (como las MNA y los aranceles) es una condición necesaria pero no suficiente para materializar una mayor apertura. De hecho, una ambiciosa agenda de inserción de la economía colombiana en el mercado internacional debería integrar políticas de desarrollo productivo, infraestructura y logística, innovación, entre otros temas cruciales para la competitividad.

Si está interesado en leer más sobre este tema y conocer en detalle las recomendaciones del Consejo Privado de Competitividad, lo invitamos a consultar nuestro Informe Nacional de Competitividad y, en particular, el capítulo sobre Comercio Exterior.

Elaborado por Indira Margarita Porto Gutiérrez y Fabián Bernal, investigadores asociados del Consejo Privado de Competitividad, con base en el capítulo Comercio Exterior del Informe Nacional de Competitividad 2019-2020.

Abril de 2020

Referencias

Bass, M. y Strauss, V. (2015). Input-trade liberalization, export prices and quality upgrading. Journal of International Economics, 250-262.
Bernard, A., Jensen, B. y Schott, P. (2006). Trade costs, firms and productivity. Journal of Monetary Economics, 017-937.
Dabla-Norris, E. y Duval, R. (2016, Junio 20). How Lowering Trade Barriers Can Revive Global Productivity and Growth. Obtenido de IMFBlog: https://blogs.imf.org/2016/06/20/how-lowering-trade-barriers-can-revive-global-productivity-and-growth/
Fieler, A., Eslava, M. y Yi Xu, D. (2018). Trade, Quality Upgrading, and Input Linkages: Theory and Evidence from Colombia. American Economic Review, 109-146.
García, J., López, G. y Montes, E. (2018). Las barreras y las medidas no arancelarias en Colombia. Bogotá: Banco de la República.
Giordano, P. (2018). El salto de la calidad: la sofisticación de las exportaciones como motor del crecimiento. Washington D.C: Banco Interamericano de Desarrollo.