Competitividad regional

Informe Nacional de Competitividad 2008-2009

Competitividad regional

La competitividad de un país tiene, necesariamente, una dimensión regional. Las empresas operan dentro de un ámbito espacial específico y su desempeño depende en una medida importante, de las características del entorno. Para que las empresas puedan crecer y desarrollarse, el espacio o área en el cual se encuentran, debe ser propicio para elevar su productividad y potenciar su crecimiento.

Este entorno favorable depende de numerosos factores, como la presencia de mano de obra local calificada, la existencia de infraestructura física y tecnológica adecuada, y la disponibilidad de recursos naturales, entre otros. El profesor Michael Porter fue el pionero en explicar la importancia que tiene la presencia de clusters (en oposición a industrias aisladas), como mecanismo esencial para el desarrollo regional. Es decir, la concentración geográfica de industrias relacionadas que se constituyen en generadoras de riqueza en una región, principalmente a través de las exportaciones de bienes y servicios tanto a otras regiones del país como a otros países (Porter, 2003).

La competitividad regional está por supuesto, afectada por la calidad de las políticas públicas tanto a nivel nacional como a nivel regional y local. Dentro de éstas se debe destacar la importancia de la fortaleza de las finanzas locales y regionales, y la presencia y grado de desarrollo de una institucionalidad que permita una coordinación pública y privada eficaz, como elementos claves para la definición y sostenibilidad de estrategias de largo plazo alrededor de la competitividad.

La dimensión regional de la competitividad es especialmente relevante para Colombia, un país extenso y con una gran diversidad geográfica. La
heterogeneidad de la competitividad regional en Colombia, se expresa en la disparidad en el grado de desarrollo de las regiones: el ingreso per cápita de Bogotá es cuatro veces mayor al ingreso por habitante de Chocó, Vaupés o Putumayo. Aunque la dinámica del crecimiento regional es desigual
por definición, la política de competitividad del país debe considerar como uno de sus objetivos principales, el logro de una mayor convergencia regional. La Visión 2032 que orienta la estrategia de competitividad en Colombia para los próximos 25 años, tiene como meta alcanzar un nivel de
convergencia regional similar al que muestran actualmente países como Chile o España, donde la diferencia en el ingreso per cápita entre la región más rica y la más pobre es entre 2 y 2.5 veces (la mitad de lo observado actualmente en Colombia).

El Gráfico 96 utiliza los resultados de un estudio del Banco Mundial (2007) para clasificar los departamentos de Colombia, de acuerdo con sus características competitivas. Con base en dicho estudio, éstos se pueden clasificar en cuatro categorías: (1) regiones con estructuras productivas diversificadas que exportan y compiten en mercados internacionales (“regiones diversificadas de clase mundial”), donde se encuentran los departamentos de Atlántico, Antioquia, Bolívar, Bogotá-Cundinamarca y Valle; (2) regiones con estructuras productivas especializadas con presencia en los mercados internacionales (“regiones especializadas de clase mundial”), donde se incluyen Santander, Boyacá y los departamentos de la Zona Cafetera; (3) regiones con estructuras productivas que principalmente atienden los mercados locales (“polos de desarrollo local”) como Cauca, Huila, Magdalena, Meta, Nariño y Norte de Santander; y (4) regiones que muestran rezagos significativos en su desarrollo económico y social (“regiones de atención especial”), comprendidas por el resto de departamentos, principalmente los de la “Media Colombia”, junto con Chocó, algunos departamentos de la Costa Atlántica y San Andrés.

 

 

Los Gráficos 97 a 99 ilustran claramente la relevancia de esta clasificación: en ellos aparecen los diez productos más exportados de los departamentos agrupados en cada una de las anteriores categorías, distinguiendo para cada producto, su “grado de sofisticación” y su importancia relativa en las exportaciones departamentales. Siguiendo el análisis de Hausmann (2007), el “grado de sofisticación” se mide como el ingreso per cápita promedio de los países que exportan dichos bienes, pues un alto nivel en dicho ingreso está normalmente asociado con un mayor grado de sofisticación del producto.

 

 

 

 

 

Puesto que el ingreso per cápita de Colombia (en PPA) está alrededor de US$8.200, el objetivo de una transformación productiva es desarrollar más capacidad exportadora en productos cuyo “grado de sofisticación” sea superior a este valor. En efecto, en la medida en que el país desarrolle capacidades competitivas en la producción y exportación de ese tipo de bienes, nuestras exportaciones van a depender menos de la tasa de cambio real y de la existencia de salarios bajos, y más de las ganancias en productividad. De esta manera, esta estrategia de transformación productiva es sostenible en el largo plazo y va a permitir mayores niveles de bienestar para toda la población.