Educación

Informe Nacional de Competitividad 2013-2014

Educación

El acceso a una educación pertinente y de calidad es indispensable para reducir la desigualdad, incrementar la productividad laboral y transformar el aparato productivo de un país. Existe amplia evidencia de la correlación entre el nivel educativo de la población y el crecimiento económico de un país.

Colombia ha hecho esfuerzos importantes por mejorar el acceso a la educación, al igual que su calidad y su pertinencia. Sin embargo, todavía existen grandes retos, especialmente si se tiene en cuenta que el país ocupa el puesto 98 en el pilar de Educación Primaria y Salud –luego de perder 13 posiciones– y el puesto 60 en el de Educación Superior y Formación para el Trabajo, entre 148 países, según el más reciente Reporte Global de Competitividad 2013-2014 del Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés). La situación es aún más preocupante si se mira el Anuario de Competitividad Mundial del Institute for Management Development (IMD), en el que entre 60 países, el país ocupa el puesto 58 en el pilar de Educación.

Con esto en mente, el país ha fijado una serie de acciones en materia de educación dentro de su Agenda Nacional de Competitividad (ANC), lanzada por el presidente de la República en julio de 2012. La ANC incluye 16 acciones orientadas a mejorar cobertura, calidad y pertinencia de la educación. A pesar de estos compromisos, el cuadro 2 muestra la existencia de importantes rezagos en el estado de avance de estas acciones.

En este capítulo se presenta un diagnóstico sobre el avance de los indicadores y de las políticas públicas en materia educativa, y se dan recomendaciones para el mejoramiento de la cobertura, la calidad y la pertinencia de la educación en el país, con miras a cumplir el objetivo que se ha propuesto de ser uno de los tres países más competitivos de América Latina al año 2032.

Posiblemente uno de los pocos puntos en los que coinciden la economía, la sociología, la neurociencia, la pediatría, la pedagogía y la medicina es en que la inversión en primera infancia es la más importante y la más rentable desde los puntos de vista individual y social (Vargas, 2009). En Colombia, la Ley 1098 de 2006 estableció las normas para la atención integral de la infancia y la adolescencia en Colombia. A partir de ella, se creó el Programa de Atención Integral a la Primera Infancia del Ministerio de Educación Nacional (Mineducación), que desde comienzos de este gobierno pasó a ser partedel Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), bajo el marco de la estrategia De Cero a Siempre.

El gráfico 1 muestra que la cobertura de la atención a la primera infancia aún es muy baja, a pesar de haber pasado de 560.000 niños en 2010 a cerca de 750.000 en mayo de 20133, sobre un total de 2,5 millones de niños y niñas menores de 5 años reportados en el Sisbén III como población pobre y vulnerable (cobertura de 30%).

 

 

El acceso a la educación es indispensable para impulsar la movilidad social y disminuir la desigualdad. El gráfico 2 muestra las coberturas netas por nivel educativo en 2007 y 2012. Salvo en el caso de educación primaria, en todos los niveles se ha venido aumentando la cobertura. A pesar de esto, la cobertura en preescolar sigue siendo baja, en la medida en que uno de cada tres niños de 5-6 años no se encuentra matriculado. También es preocupante el caso de la educación media, pues sólo cuatro de cada 10 adolescentes de entre 15 y 17 años se encuentran matriculados en este nivel, situación que empeora en el sector rural.