Energía

Informe Nacional de Competitividad 2018-2019

Energía

La cobertura, confiabilidad y precio de la energía eléctrica son importantes para la competitividad y productividad empresarial, pues determinan la estructura de costos de las organizaciones y dan certidumbre a la fabricación de bienes y prestación de servicios.

RecomendaciónPlazo¿Quién puede hacer
la diferencia?
Tipo de
recomendación
Aumentar la capacidad instalada de las fuentes no convencionales de energía renovableMedianoMinminas, UPME y CREGAcción pública
Avanzar en el desarrollo de incentivos para el desarrollo de FNCER adicionales a los de la Ley 1715 de 2014MedianoMinhacienda, Minminas, UPME y CREGAcción regulatoria
Establecer un mecanismo de remuneración diferenciado según el tipo de tecnologíaMedianoCREG, UPME y MinminasAcción regulatoria
Garantizar que la metodología de estimación del caudal ambiental no afectará la confiabilidad del sistemaCortoMinminasAcción regulatoria
Asegurar la disponibilidad de una oferta energética eficiente en el mediano y largo plazoMedianoCREG y MiniminasAcción regulatoria
Continuar desarrollando una estrategia de abastecimiento de gas natural a precios competitivos a través de la producción nacional y la importaciónMedianoUPMEAcción regulatoria
Avanzar hacia el cargo por confiabilidad que contribuya a la creación de una oferta de energía en firme eficiente y competitiva, que permita sustituir las plantas de altos costos variables MedianoUPME, CREG y MinminasAcción regulatoria
Evitar el incremento de las transferencias del sector eléctrico (TSE)CortoCongreso de la República y CREGAcción regulatoria
Actualizar los requisitos técnicos para conectar los sistemas de
autogeneración y generación distribuida al SIN, poner en marcha una plataforma de información para entrega de excedentes e impulsar los sistemas de medición inteligente
MedianoCREG y UPMEAcción regulatoria
Definir un esquema que permita la participación de la respuesta de la demanda en el mercadoCortoUPME y CREGAcción regulatoria
Garantizar la independencia de la CREG ante el ejecutivo y la elaboración de análisis de impacto normativo para la regulación que expideCortoMinminas y Congreso de la RepúblicaAcción regulatoria
IDeterminar los referentes de calidad para los operadores de red de acuerdo con la Resolución CREG 015 de 2018CortoCREGAcción regulatoria
Incrementar el monitoreo y el control sobre la prestación del servicio de energíaCortoCREG y SuperserviciosAcción pública
Replantear los subsidios de energía a los estratos 1,2 y 3MedianoCongreso de la República y MinminasAcción regulatoria
Avanzar en la implementación de una regulación de la calidad de potencia del Sistema Interconectado NacionalMedianoCREG y SuperserviciosAcción regulatoria

Energía

Informe Nacional de Competitividad 2017-2018

Energía

La cobertura, la confiabilidad y el precio de la energía eléctrica resultan de suma relevancia para la competitividad y productividad empresarial, pues determinan la estructura de costos de las organizaciones y dan certidumbre a la fabricación de bienes y prestación de servicios.

Confiabilidad

La capacidad efectiva neta del Sistema Interconectado Nacional se elevó durante 2016 en cerca de 1 %, alcanzando los 16,575 MW, valor que duplica la demanda máxima de potencia. La principal fuente de generación continúa siendo la hidráulica con una participación del 69,9 % del total, seguida por la térmica con 29,4 %; fuentes eólicas y otros generadores tan solo aportan 0,7 %. Pese a que se han establecido incentivos para aumentar la participación de las FNCER en la matriz energética del país, la capacidad de los proyectos hidráulicos y térmicos registrados sigue superándolos ampliamente.

Tras el último fenómeno de El Niño, donde la generación térmica compensó, como estaba planeado, la baja capacidad hídrica del país, la generación hidráulica retomó su participación habitual y en el último año ha seguido incrementándose hasta niveles cercanos al 90 % del total, como resultado de las mayores precipitaciones.

Precio de la energía

En el ámbito internacional, el país es el sexto de mayores precios de energía industrial en la región, superando en 12 % el precio promedio latinoamericano. Aunque estas comparaciones no permiten extraer una conclusión definitiva sobre la institucionalidad energética de Colombia, unos mayores precios de la energía afectan la competitividad y productividad empresarial de aquellas industrias en las que la energía es determinante en su estructura de costos y que compiten con empresas extranjeras en distintos mercados.

Calidad del servicio eléctrico

La ausencia de cortes de energía es un factor determinante para incrementar la productividad de las empresas, especialmente de las pequeñas y medianas y de las industrias intensivas en energía (Arlet, 2017). En algunos sectores económicos como el industrial, los cortes generan pérdidas de materias primas y bienes finales, alteraciones en los ciclos de producción, descomposición de productos por interrupción de la cadena de frío, daños en la maquinaria e incertidumbre para concretar negocios. De acuerdo con el Banco Mundial, las interrupciones en el suministro de energía en 2010 generaron pérdidas a las empresas colombianas equivalentes al 1,8 % de sus ventas y, según el Foro Económico Mundial, el país ocupa la posición 79 entre 137 países en confiabilidad de su suministro eléctrico (WEF, 2017).

En el contexto departamental, de acuerdo con información de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (Superservicios), la heterogeneidad es enorme, pues mientras la región Caribe estuvo sin energía un promedio de 96 horas tras 98 interrupciones el año anterior, Quindío tuvo cortes equivalentes a nueve horas, lo que corresponde a un 9,4 % de lo acontecido en los departamentos del Caribe.

Recomendaciones

Energía

Informe Nacional de Competitividad 2008-2009

Energía

Los países más competitivos, en razón a su nivel de ingreso y crecimiento económico, son grandes demandantes de energía, pero al mismo tiempo son los que la
utilizan de forma más eficiente. Desde una perspectiva microeconómica, la competitividad de las empresas depende directamente de la eficiencia con la que hacen uso de la energía y del costo que ésta les genera. De otro lado, la energía puede convertirse en una fuente de competitividad en países con amplios recursos naturales energéticos como Colombia, siempre y cuando se desarrollen, manipulen y utilicen eficientemente, tanto en lo económico como en lo ambiental.

Con el calentamiento global el tema de la sostenibilidad en particular, se vuelve crítico y la canasta energética que defina cada país para su futuro
desarrollo será fundamental para determinar sus posibilidades de éxito. La viabilidad de sociedades que dependen excesivamente de combustibles
fósiles, con la consecuente emisión de gases causantes del llamado “efecto invernadero”, está cada vez más en entredicho. Por ello, el tema de la eficiencia se medirá en forma creciente por la capacidad de manejo de otras formas de energía como la nuclear, donde países como Francia
llevan la delantera; el desarrollo de automóviles híbridos donde los japoneses y recientemente la General Motors muestran avances prometedores
y un uso más intensivo de las fuentes de energía hidráulica en países como Brasil y Colombia donde este recurso es más abundante. En materia
de energías alternativas como las celdas solares y la eólica, aún la tecnología no permite su masificación, pero países europeos como Alemania muestran avances interesantes.

Existe una correlación positiva entre el desarrollo económico y la demanda de energía (Gráfico 75). Por ejemplo, el consumo de energía por habitante de Colombia es de alrededor de 0,5 MTOE (millones de toneladas equivalentes de petróleo). En Estados Unidos este valor es de 5,4 y en Noruega de 4,6.

 

 

Además, a medida que una economía crece, la importancia de la energía para su desarrollo aumenta. Si Colombia espera mantener tasas de crecimiento elevadas de forma sostenida, es necesario que el país cuente con la suficiente infraestructura y las suficientes capacidades para generar la energía necesaria para suplir una creciente y cada vez más variada demanda de energía.

Los retos actuales en el campo energético son inmensos. Durante los próximos años se espera que los precios de la energía se mantengan relativamente altos debido a una creciente demanda internacional. Esto ha incidido, no solo en los costos de producción de las empresas, sino también en el precio final de muchos bienes de consumo, incluidos algunos productos alimenticios básicos. Por esto, las empresas tienen el reto de aumentar la productividad de la energía para así poder reducir su costo. El aumento en la demanda de energía, adicionalmente, impone serios retos en la lucha contra el calentamiento global y el desarrollo de fuentes alternativas de energía.

La importancia del sector minero-energético en el comercio internacional de Colombia, ha aumentado dramáticamente en las últimas décadas: la
participación de las exportaciones de productos minero-energéticos en las exportaciones totales, pasó de 5,2% en 1976 a 55% en 2006 (Gráfico 76). De éstos, los principales rubros son petróleo y carbón que, en 2006, representaron, respectivamente, el 25,5% y el 11,9% de las exportaciones totales, y conformaron el 80,1% del total de la producción total de energía primaria del país.

 

 

En 2007, las exportaciones anuales minero energéticas en Colombia fueron cercanas a US$11.500 millones, 66% de petróleo y derivados, 27% de carbón y 6% de ferroníquel. Al comparar estas cifras con las del año 2000, se observa un incremento en la participación de las exportaciones de carbón y de ferroníquel (Gráfico 77).

 

 

Es evidente que Colombia está adquiriendo cada vez más dependencia de los recursos naturales energéticos, lo que le impone nuevos retos de manejo económico. La alta volatilidad de los precios en los mercados internacionales genera inestabilidad en los ingresos de divisas, en los recursos fiscales y, en general, afecta el desempeño de la economía. Ante un incremento sustancial en los ingresos externos asociados con la explotación de recursos naturales, un país puede verse abocado a lo que en la literatura se conoce como “enfermedad holandesa”, si los ingresos extraordinarios por concepto de dichas exportaciones se utilizan como recursos corrientes. Si los países no ahorran cuando los precios están inusualmente altos (para poder desahorrar cuando ocurre lo contrario), se tendrán ciclos de revaluación-devaluación, que afectará el desempeño de los demás sectores transables de la economía. Infortunadamente, en Colombia son pocos los esfuerzos de ahorros fiscales en esta materia y en el pasado reciente incluso se utilizaron los recursos que había disponibles en el Fondo de Estabilización Petrolera (FEP) para financiar gasto corriente.

Energía

Informe Nacional de Competitividad 2010-2011

Energía

La energía es, junto con el capital y el trabajo, uno de los tres principales insumos de la actividad productiva, especialmente para empresas de sectores como el siderúrgico, el cementero, el de vidrio y el de cerámica, en los cuales el costo de este insumo representa hasta el 70% del costo total de producción. Esto para no mencionar la importancia que significa la energía para los hogares, en términos de bienestar y calidad de vida, para la competitividad de los demás sectores industriales, o la de otros sectores como el de servicios, el comercio o la agricultura.

En general, los países más competitivos son los mayores demandantes de energía por su mayor dinamismo empresarial. A medida que la producción aumenta, el consumo de energía también lo hace. Por tanto, el reto de establecer un sistema que asegure un suministro de energía confiable, sostenible, bien regulado y a precios competitivos, crece a medida que un país se va desarrollando. En el Gráfico 1, que compara el crecimiento anual de la demanda de energía y del producto interno bruto para Colombia, se observa una clara relación entre crecimiento económico y consumo de energía.

 

 

Lo anterior implica que si Colombia, como se espera, ingresa en una senda de crecimiento económico elevada y sostenible, deberá enfrentar los grandes retos que se derivan de la mayor demanda de energía generada por este mayor crecimiento económico. McKinsey estima que el consumo interno de energía eléctrica en Colombia se incrementará en 1,9 veces en los próximos 25 años, pasando de 43 TWh a 81 TWh. Enfrentar esta mayor demanda de energía implica, entre otros, invertir en infraestructura para asegurar la sostenibilidad del suministro de energía, mejorar la regulación en términos de precios y gestión ambiental, y asegurar la confiabilidad del sistema, en particular para el sector industrial.

En estos tres frentes el país ha avanzado de forma sustancial en las últimas dos décadas. Por un lado, a través de las reformas al sistema en los años 90, se dieron pasos muy importantes en materia de regulación, sostenibilidad y confiabilidad. Sumado a lo anterior, recientemente a través de las subastas de energía se programó la construcción de grandes obras de infraestructura de energía, las cuales le darán mayor confiabilidad al sistema, especialmente en épocas de sequía. En materia de sostenibilidad, también se han dado avances en los últimos años a través de la estrategia de uso racional de energía (URE) que aún se encuentra en una etapa inicial de implementación.

Ahora bien, al analizar la competitividad del sector energético, no basta con estudiar el papel crítico del Gobierno. Es necesario también promover la competitividad de las empresas energéticas del país. En la medida en que tengamos unas empresas de energía más productivas, tendremos unos precios de energía más competitivos. En este sentido, para el caso de la energía eléctrica, resulta muy positivo que este sector forme parte del Programa de Transformación Productiva que lidera el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

Con base en lo anterior, este capítulo presentará un análisis de la energía eléctrica como insumo trasversal crítico del sector productivo desde cuatro
ópticas: la confiabilidad del servicio, el costo del insumo para el sector productivo, la sostenibilidad del sistema y su armonía con el medio ambiente, y la competitividad de las empresas del sector. Adicional al diagnóstico, se señalarán algunos avances de política destacables y se presentarán algunas
propuestas para fortalecer el sistema energético del país en los cuatro puntos ya identificados.

Cabe señalar que el capítulo se basará fundamentalmente en el análisis de la energía eléctrica, por ser éste el principal insumo energético de la
industria en Colombia. Según datos de la encuesta anual manufacturera de 2007, cerca del 60% del consumo de energía de la industria corresponde a energía eléctrica, y para casi la totalidad de los sectores económicos, las demás fuentes energéticas contribuyen con menos de la mitad del gasto total
de energía (ver Gráfico 2).

 

 

Ahora bien, amerita resaltar la importancia de otros energéticos como el gas natural para sectores como refinación de petróleo, minerales no metálicos, sustancias y productos químicos, alimentos y bebidas, papel y cartón, y metales comunes. En esta línea, debido a que existe una creciente participación del gas natural como insumo de energía clave para la industria y al ser éste, junto con el carbón, la base de operación de las termoeléctricas, también se presentará en el capítulo un análisis especial sobre el sector de gas natural en Colombia.

Energía

Informe Nacional de Competitividad 2012-2013

Energía

El funcionamiento adecuado del mercado energético es un determinante fundamental de la competitividad de las empresas colombianas. En efecto, tanto la confiabilidad en el suministro de energía como el nivel de precios de la misma afectan directamente el desempeño productivo de las compañías nacionales; sobre todo las industriales. Es por esto que un mercado energético apropiado debe cubrir dos bases fundamentales: de un lado, debe ser económicamente eficiente para garantizar precios competitivos al consumidor, y de otro, debe garantizar la viabilidad financiera a las compañías que lo componen, de tal forma que se garantice el suministro de energía en el futuro.

Al ser los mercados de energía eléctrica y gas natural objeto de intervenciones por parte del gobierno nacional –debido a la falta de competencia en ciertos mercados e incluso a la presencia de monopolios naturales en otros–2, las medidas regulatorias son especialmente relevantes para el eficiente funcionamiento del mercado. Así, por ejemplo, las fallas de mercado presentes en ciertos segmentos de la cadena energética obligan al Gobierno a jugar un papel en la formación de los precios de la energía eléctrica y el gas natural, lo cual muestra la importancia de tener políticas adecuadas sobre la materia.

En este contexto, el capítulo sobre Energía del Informe Nacional de Competitividad 2012-2013 llama la atención sobre la necesidad de que el Gobierno realice un análisis de diferentes factores políticos, regulatorios y de mercado, que tienen impacto directo sobre el precio de la energía eléctrica y del gas natural, con el objetivo de corregir en el corto plazo aquellas intervenciones que pueden estar generando sobrecostos injustificados al usuario final. Estas modificaciones podrían contribuir a la reducción del costo de la energía en Colombia, el cual, según las cifras disponibles, fue el cuarto más alto en 2010 entre los países de referencia, incluso excluyendo la contribución de solidaridad social de 20% que fue eliminada en 2011 (Gráfico 1).

 

 

No es fácil determinar si el precio de la energía en Colombia es sustancialmente mayor o menor que el precio de la energía en otro país similar, en la medida en que existen diversas intervenciones gubernamentales y dotación de recursos que dificultan la comparación de tarifas entre países. A pesar
de lo anterior, este capítulo sostiene que en Colombia existen medidas e intervenciones particulares que pueden estar imponiendo sobrecostos innecesarios a la estructura tarifaria tanto de energía eléctrica como del gas natural, y que, por consiguiente, es pertinente analizar y modificar para promover la competitividad del país. Las acciones propuestas en este capítulo podrían ser analizadas y ejecutadas en el corto plazo, sin perjuicio de los resultados que en el futuro cercano arrojen estudios
sobre la materia.

Los análisis y recomendaciones de este capítulo constituyen una primera aproximación a la identificación de regulaciones que podrían estar generando sobrecostos en el precio de los insumos energéticos y que podrían ser objeto de modificación en el corto plazo. Adicionalmente, el capítulo hace unas reflexiones sobre la importancia de contar con una adecuada coordinación institucional en el sector energético. Claramente, la problemática energética es más amplia y compleja, pero el gobierno nacional puede obtener victorias tempranas en competitividad, al tener en cuenta las recomendaciones de este capítulo.

Energía

Informe Nacional de Competitividad 2013-2014

Energía

La evolución del sector eléctrico colombiano en el largo plazo ha sido favorable en términos de sostenibilidad financiera y cobertura del servicio. No obstante, el Consejo Privado de Competitividad (CPC) considera que es fundamental que este importante sector contribuya aún más a una mayor competitividad del país. Esto se puede lograr a través de la adopción de medidas que permitan alcanzar precios más competitivos y un mayor nivel de consumo, sin deteriorar la sostenibilidad financiera de las empresas del sector energético y los incentivos a la inversión en el mismo.

La formación de precios en el sector eléctrico depende de múltiples factores y es un proceso complejo que combina tanto la dinámica de diferentes mercados como los impactos que tiene el marco regulatorio en las actividades sujetas a dicha regulación (ver recuadro 1). En este contexto, este capítulo no pretende ser exhaustivo y se enfoca en áreas particulares que, a juicio del CPC, pueden ser mejoradas para que el sector eléctrico contribuya más profundamente a elevar la competitividad del país.

 

 

Es importante señalar que si bien este capítulo se enfoca en el funcionamiento del mercado eléctrico, se incluye un recuadro con algunas consideraciones sobre el mercado de gas natural, debido a la fuerte interdependencia entre estos dos mercados. De manera similar, el análisis del capítulo no es exhaustivo, pues se pretende ilustrar algunas medidas que son prioritarias para que el mercado de gas natural funcione de mejor manera.

La provisión de energía eléctrica está compuesta por las actividades de generación, transmisión, distribución y comercialización. Las actividades de generación y comercialización tienen un régimen de libre competencia, mientras que las tarifas de transmisión y distribución son reguladas, al ser monopolios naturales en sus respectivos mercados relevantes. Si bien la formación del precio de la energía eléctrica depende de múltiples factores como la interacción entre la oferta y la demanda para las actividades bajo libre competencia, es importante destacar el papel preponderante que tiene el marco regulatorio sobre la estructura tarifaria. En efecto, la regulación no sólo define las tarifas para la transmisión y la distribución de energía eléctrica, sino que afecta el precio de la actividad de generación, a través de la aplicación del cargo por confiabilidad, cuya operatividad, como se explica más adelante, tiene espacios de mejora.

El precio de la energía eléctrica ha aumentado de manera importante en los últimos años. De acuerdo con el DANE, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la energía eléctrica aumentó 6,9% promedio anual entre 2002 y 2012. El crecimiento del IPC de la energía eléctrica fue 50,5% superior a la tasa de crecimiento promedio anual del IPC total, la cual se ubicó en 4,6% durante el período analizado. Como se puede observar en el gráfico 1, el aumento del IPC de la energía eléctrica se hizo evidente entre 2008 y 2011, período en el que presentó un crecimiento promedio anual de 10,4%.

 

Energía

Informe Nacional de Competitividad 2016-2017

Energía

“A nivel latinoamericano, el país es el tercero con mayores tarifas de energía para la industria, superando el promedio de la región si se excluyen Argentina y Venezuela, países que subsidian considerablemente la demanda.”

La disponibilidad y el costo de la energía son determinantes para la competitividad empresarial, pues sostienen la capacidad productiva y determinan las estructuras de costos de las organizaciones. Un sistema eléctrico poco competitivo pone en desventaja a las empresas asentadas en el territorio nacional, que deben enfrentarse a competidores provenientes de países con menores precios de energía y mayor confiabilidad en su suministro, bien sea porque tienen mercados más eficientes o porque la intervención del Estado es mucho mayor.

El sector eléctrico colombiano ha mostrado grandes avances en la última década. Si bien el último Fenómeno del Niño puso en máxima tensión al sector, este pudo responder en los momentos más críticos y evitar un desastre mayúsculo. Pese a esto, aún existen retos considerables en materia energética, relacionados con factores que afectan la competitividad empresarial que, de no ser corregidos, podrían impedir un avance más claro del sector productivo en Colombia.

Confiabilidad

La capacidad efectiva neta del Sistema Interconectado Nacional – SIN, al finalizar 2015 fue de 16.420 MW, un 24% mayor a la que el país tenía en 2006, gracias a la entrada en operación de diferentes proyectos y a las subastas del Cargo por Confiabilidad. La principal fuente de generación del país continúa siendo la hidráulica, con cerca del 70% del total, seguida por la térmica con el 29%. Las fuentes eólicas y los cogeneradores equivalen a menos del 1% de la generación.

Aunque en los últimos años se ha tomado mayor conciencia frente al uso de Fuentes No Convencionales de Energía (FNCE) –especialmente las renovables (FNCER), por sus menores impactos medioambientales y su capacidad para aumentar la confiabilidad del SIN, Colombia aún está muy rezagada en esta materia. En 2015, solo el 0,4% de la generación correspondió a fuentes eólicas y cogeneradores.
Precio de la energía

A nivel latinoamericano, el país es el tercero con mayores tarifas de energía para la industria. Aunque las comparaciones internacionales de precios de la electricidad no permiten extraer conclusiones definitivas sobre la institucionalidad energética del país, las industrias que utilizan la energía de manera intensiva sí podrían encontrar dificultades para competir con sus pares latinoamericanos debido a las diferencias en los precios.

Por otra parte, el valor de los contratos bilaterales entre comercializadores y usuarios regulados y no regulados se ha duplicado durante los últimos diez años, lo que refleja mayores costos en la generación e incertidumbre en los generadores.

El abastecimiento y el precio del gas natural impactan los costos de la energía eléctrica, pues este es un insumo fundamental para la generación térmica, además de ser la materia prima de muchos procesos industriales. En Colombia, la producción de gas ha disminuido en los últimos dos años, tras alcanzar su punto máximo en 2013. El consumo de gas, como porcentaje del total de combustibles utilizados para la generación, se ha contraído de manera considerable, pasando del 70% a niveles ligeramente superiores al 50%.

Ante el insuficiente abastecimiento de gas para las plantas térmicas desde 2012, la contratación de energía firme empezó a ser respaldada con combustibles más caros, como líquidos y gas natural importado, lo que ha incrementado el precio de la energía y afectado la competitividad de las empresas nacionales.

Calidad del servicio

De acuerdo con la más reciente medición del Foro Económico Mundial, la calidad del servicio eléctrico en Colombia está por encima del promedio latinoamericano. Sin embargo, el país es superado por otros de la región, y en los últimos diez años pasó del puesto 59 al 70 a nivel global.

Las mediciones del Banco Mundial evidencian que Colombia es uno de los países latinoamericanos que menos pérdidas genera por cortes eléctricos, superado solo por Uruguay, Chile, Paraguay y Costa Rica.

Eficiencia energética

El sector económico que consume más energía en el país es el de transporte, responsable de casi el 50% del total. Le siguen el sector industrial y el residencial, ambos con el 19% del total. La industria colombiana ha demostrado ser muy eficiente en el consumo de energía, con niveles que están por debajo de referentes internacionales en los subsectores responsables del 80% del consumo industrial.

Sin embargo, la adopción de estrategias de eficiencia energética resulta fundamental para que el país alcance mayores niveles de competitividad a nivel empresarial, pues incrementan la confiabilidad energética y reducen el impacto de los precios de la energía, además de aportar al cumplimiento de los compromisos medioambientales del país.

Gráfico 7. Tarifa industrial para consumos mensuales mayores a 500.000 kWh (US$cent/kWh). Colombia y países de referencia, cuarto trimestre de 2015.

energia7

Fuente: Osinergmin.

Gráfico 11. Energía firme en contratos bilaterales según el tipo de recurso (GWh/año), 2009-2019.

energia11

Fuente: UPME.

Recomendaciones

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Energía

Informe Nacional de Competitividad 2014-2015

Energía

El sector eléctrico colombiano cumple con su rol de proveer un servicio público a la inmensa mayoría de la población colombiana de manera confiable. No obstante, para el Consejo Privado de Competitividad es necesario fortalecer el desempeño de este sector para que, adicional a la confiabilidad en el suministro eléctrico, pueda apalancar decididamente la aparición y desarrollo de actividades productivas intensivas en energía.

El bajo consumo de energía eléctrica del país ilustra que el desarrollo de actividades industriales intensivas en este recurso es incipiente. Según la Agencia Internacional de Energía, el consumo per cápita de energía eléctrica del país en 2012 fue 1.130 kWh, cifra que es solo superior a la alcanzada por cinco países latinoamericanos.

Gráfico 1: Consumo de energía eléctrica per cápita (kWh), 2012.

Energía2014_gráfico 1

Fuente: Agencia Internacional de Energía (2014).

Si bien el bajo desarrollo de actividades productivas intensivas en energía eléctrica en el país puede ser consecuencia de múltiples factores, tales como condiciones de infraestructura y logística adversas, carencia de capital humano pertinente, baja disponibilidad de financiamiento a precios competitivos, entre otros, es probable que el precio de la energía eléctrica sea un factor relevante que explique el bajo consumo de energía del país. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la energía eléctrica ha crecido a una tasa promedio anual de 6,4% entre 2003 y 2013, mientras que el IPC total ha hecho lo propio en 4,3%. De esta manera, la tasa de crecimiento del IPC de la energía eléctrica ha sido 46% superior a la tasa de crecimiento de la inflación del país. Al hacer comparaciones internacionales del precio de la energía eléctrica para la industria, se concluye que a pesar de que el precio en Colombia no es de los más altos dentro de una muestra representativa de países, es posible realizar esfuerzos adicionales para que este costo sea más competitivo, sin afectar la sostenibilidad de la oferta eléctrica ni sus incentivos a la inversión.

Gráfico 2: IPC total e IPC de la energía eléctrica, 2002-2013.

Energía2014_gráfico 2

Fuente: DANE.

Energía

Informe Nacional de Competitividad 2015-2016

Energía

En relación con el capítulo de Energía, se observa la necesidad urgente que tiene Colombia de solucionar el problema de un eventual desabastecimiento de gas, riesgo que se encuentra presente hoy en día y que –en caso de ocurrir– dejaría sin este insumo a las plantas térmicas, generando incrementos en la tarifa de energía eléctrica. Más aún, el insuficiente abastecimiento de gas ha llevado a las plantas térmicas a respaldar sus contratos de energía firme con combustibles más caros, como gas natural licuado y combustibles líquidos.

 Gráfico 1: Energía firme en contratos bilaterales por tipo de recurso (WWh/año) Colombia 2009 – 2019.

graf1EnergiaFuente: Acolgen.

Por su parte, algunos elementos del sistema eléctrico generan ineficiencias que se trasladan a la tarifa eléctrica. Por ejemplo, el cálculo del Cargo por Confiabilidad ha sobreestimado la demanda objetivo. Además, existen fondos de política social que se financian con contribuciones de los usuarios del sector eléctrico, y que distorsionan la tarifa. Así mismo, el mercado de contratos de largo plazo no es muy dinámico dada la ausencia de instrumentos de cobertura adecuados.

Entre las principales recomendaciones de este capítulo está tomar medidas puntuales para evitar el desabastecimiento de gas. En particular, se debería acelerar la importación de gas desde Venezuela y asegurar la conexión del gas que va a ser importado a través de la planta de regasificación que se pondrá en operación en la bahía de Cartagena.

Por otro lado, se debe actualizar el Cargo por Confiabilidad de manera que se pague un cargo menor a plantas ya existentes y se estime mejor la demanda objetivo de energía, con el objetivo de que este cargo continúe siendo un mecanismo eficaz para incentivar la entrada de nueva capacidad de generación eléctrica a un costo más eficiente.

Adicionalmente, se hace un llamado para consolidar un mercado de contratos a futuro más líquido, a través de instrumentos como contratos estandarizados e instrumentos de cobertura de riesgos. Finalmente, es importante que se profundice una agenda de sofisticación de este sector en el marco de la PDP, a través de la cual el Ministerio de Energía apoye las iniciativas cluster sobre el sector de energía, servicios y bienes conexos que se están trabajando en diferentes regiones del país.

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