Formalización y mercado laboral

Informe Nacional de Competitividad 2010-2011

Formalización y mercado laboral

La informalidad empresarial, entendida como el conjunto de actividades económicas que siendo lícitas se desarrollan en incumplimiento de la ley comercial, laboral y tributaria, es una de las problemáticas que más afectan la productividad, el desarrollo del sector privado y la disminución de la pobreza en Colombia; por consiguiente, se considera uno de los principales obstáculos para el crecimiento económico del país.

La informalidad impacta la competitividad y productividad del país a través de diversos canales. En primer lugar, los negocios informales se ven en la necesidad de limitar su crecimiento, grado de innovación y generación de empleo de calidad para mantenerse en una situación de imperceptibilidad frente a las autoridades encargadas de hacer cumplir la Ley, disminuyéndose así la productividad total de la economía nacional. En segundo lugar, la informalidad empresarial se traduce en una competencia desleal para las empresas formales, la cual es generada por la evasión de obligaciones tributarias, laborales y regulatorias; dicha situación permite a las informales establecer niveles de precio a los cuales las formales no pueden competir y, en consecuencia, las desincentiva a crecer, invertir e innovar. En tercer lugar, la informalidad empresarial reduce el recaudo fiscal por parte del Estado e impulsa el alza de tarifas impositivas para los formales. Por último, la informalidad produce desprotección en materia de salud y pensiones para gran parte de la población nacional, lo que conduce a elevar la carga del Sistema Subsidiado de Salud. Esto a su vez genera problemas de índole fiscal y de estabilidad macroeconómica, en la medida en que mientras sean pocos los que tengan que pagar por el total de la cobertura, ningún esquema de seguridad social será viable en el plano financiero. De esta manera, la informalidad se convierte en un freno para la inversión productiva en el país, así como para la modernización de los sectores que más generan empleo, tales como el comercio, los servicios y la construcción.

En 2009 casi el 64% de las empresas del país1 no cumplían la normatividad comercial, laboral o tributaria, y aproximadamente el 61% de la población ocupada no cotizaba a seguridad social según la PILA (Planilla Integrada de Liquidación de Aportes, Ministerio de la Protección Social) y el RUA (Registro Único de Aportantes, Ministerio de Hacienda y Crédito Público). Estos porcentajes no han logrado disminuir de forma sustancial durante los últimos años (siendo de los más altos en América Latina) a pesar del crecimiento sostenido (superior al 5%) que tuvo la economía colombiana entre 2003 y 2007 (ver Gráfico 1). Como era de esperarse, debido a la correlación negativa entre el ciclo económico y la informalidad3, estas cifras volvieron a aumentar en 2009 luego de la desaceleración económica derivada de la crisis internacional.

 

 

Con base en lo anterior, se puede afirmar que uno de los principales retos que el país enfrenta en la actualidad, si no el principal, es la generación de empleo formal. En 2009 la tasa de desempleo promedio se mantuvo en 12% a nivel nacional. Históricamente, esta falta de generación de puestos de trabajo formales por parte del sector empresarial ha afectado de forma particular a la población de bajos ingresos y a los jóvenes que carecen de experiencia y presentan menores niveles de productividad. Estos últimos han enfrentado tasas de desempleo de alrededor del 20% durante los últimos diez años (ver Gráfico 2), mientras que en la población mayor de 25 años la cifra llega al 10%; es decir, el de los jóvenes es el doble de aquel de los mayores de 25 años. Por ende, lograr que los colombianos, en especial los más jóvenes y los trabajadores de menores ingresos, tengan acceso a empleos formales, debe ser el objetivo central del Estado y de toda la sociedad.

 

Formalización y mercado laboral

Informe Nacional de Competitividad 2011-2012

Formalización y mercado laboral

Existen dos características del aparato productivo colombiano que inciden en el nivel de productividad de la economía: i) la heterogeneidad en la productividad laboral entre sectores (intersectorial); y ii) la heterogeneidad en la productividad laboral al interior de cada sector (intrasectorial). En la medida en que el país pueda bajar estos dos tipos de dispersión en la productividad laboral, podrá reducir los niveles de informalidad y desempleo, redundando en menores niveles de exclusión social y desigualdad.

La generación de empleo formal y la formalización del empleo informal en la economía son elementos fundamentales dentro de la agenda de competitividad del país. La razón es simple: existe una relación bidireccional entre formalización y productividad. Por un lado, la formalización tiene un impacto positivo directo sobre la productividad de la fuerza laboral.1 Por otro, una mayor productividad hace más propensas tanto a empresas como a trabajadores a volcarse hacia la formalidad. Por esto último, es crítica la implementación de una agenda de transformación productiva que busque generar sectores de mayor productividad, que reduzcan los incentivos para permanecer en la informalidad y así asegurar la creación de empleo decente y de calidad.

En primer lugar, Colombia se encuentra en una etapa de desarrollo que se caracteriza por la existencia de amplias brechas en la productividad intersectorial (Gráfico 1). Esta situación conlleva a que el país pueda ser susceptible de un cambio estructural negativo (como el que se evidenció entre 1990 y 2005), en el cual el factor trabajo se moviliza de sectores de alta productividad a sectores de baja productividad, reduciendo así la productividad de la economía en general.

 

 

Ahora bien, también implica que podría haber un gran potencial de incrementos en la productividad de la economía si se pudiera lograr que el factor trabajo migre de sectores de baja productividad a aquellos de alta productividad, logrando así un cambio estructural positivo. Por ejemplo, si en Colombia se lograra replicar la distribución laboral entre sectores que existe en países de alto ingreso,7 aun manteniendo los actuales niveles de productividad de cada uno de los sectores en el país, la productividad total de la economía crecería alrededor de 21%.

Una de las causas que provoca esta alta heterogeneidad intersectorial es la existencia de una rampante informalidad en el país. La informalidad empresarial y laboral se ha mantenido en los últimos años alrededor del 60% (Gráfico 2), siendo una de las más altas frente a países de referencia (Gráfico 3), y se ha convertido en un flagelo que limita el crecimiento de la economía en Colombia.

 

 

 

 

En segundo lugar, adicional a la heterogeneidad intersectorial, Colombia muestra una gran heterogeneidad en la productividad laboral al interior de sus diferentes sectores (intrasectorial). Es decir, al interior de un mismo sector coexisten empresas de alta productividad con una gran mayoría de empresas de baja productividad (Gráficos 17 A, B, C, y D). De acuerdo a un estudio, si se redujera la heterogeneidad en la productividad dentro de los sectores manufactureros en China e India a los niveles observados en Estados Unidos, la productividad total de los factores de dicho sector aumentaría entre 30% y 50% en China y entre 40% y 60% en India. Por tanto, podría haber un gran potencial de crecimiento de la productividad de los sectores en el país, si se pudiera reducir la amplia dispersión que muestran en la actualidad.

 

 

Por un lado, la heterogeneidad intrasectorial se debe a que un buen porcentaje de las empresas en el país se encuentran lejos de la frontera eficiente de producción. Esto se debe a que muchas de estas empresas no utilizan las mínimas buenas prácticas en materia de gerencia, uso y apropiación de TIC, contabilidad, y gestión del capital humano, entre otras. Por tanto, se podría reducir la distancia entre estas empresas y la frontera eficiente –y así lograr importantes ganancias en productividad– si se lograra que estas adopten estas buenas prácticas.

Por otra parte, una segunda razón de la heterogeneidad intrasectorial es el alto nivel de informalidad presente en la economía colombiana, tal como se mencionó anteriormente. De haberse tenido en cuenta las empresas informales en los sectores que aparecen en los gráficos anteriores, se habría incrementado la dispersión en productividad y la concentración de empresas con baja productividad. Por tanto, la disminución de la informalidad claramente tendría un impacto positivo en la reducción de la varianza en la productividad intrasectorial.

Por último, un tercer elemento hace referencia a las políticas o condiciones que distorsionan la asignación de recursos en la economía y mantienen artificialmente vivas a aquellas empresas con pocas esperanzas de aumentar su productividad. En estos casos, sería mejor para la productividad de toda la economía el que los factores de producción capturados en estas empresas fuera liberado para ser asignado en actividades o empresas de mayor retorno. Muchas veces los programas que se diseñan para proteger a las micro, pequeñas y medianas empresas del país, generan efectos negativos sobre la productividad de un sector y de toda la economía, al mantener a flote empresas que, de otra manera, estarían condenadas a languidecer. Para que dichas políticas sean efectivas, es importante que estén bien focalizadas hacia empresas con buenas ideas pero con dificultades para crecer. Además, estas políticas deben contener objetivos y reglas claras de entrada y de salida por tiempos definidos, hasta lograr corregir o minimizar las fallas de mercado, o de otro tipo, que justifican la intervención del Estado, de manera que no se conviertan en respiradores artificiales para las empresas.