Informe Nacional de Competitividad 2008-2009

Informe Nacional de Competitividad 2008-2009

En 2007, el Consejo Privado de Competitividad (CPC) presentó el primer Informe de Competitividad, con el compromiso de hacer una publicación anual que sirviera como herramienta para mantener el foco en la visión de largo plazo, en lo que en materia de competitividad se ha propuesto Colombia conjuntamente. Hace un año resaltamos en el informe, que experimentábamos un crecimiento económico sin precedentes, y que la competitividad era un elemento clave para mantenerlo. Hoy el entorno es diferente: está marcado por una profunda incertidumbre por la situación de los mercados financieros internacionales, que ha implicado una revisión a la baja de las metas de crecimiento de Colombia.

Colombia se ha propuesto alcanzar en una generación un nivel de ingreso per cápita cinco veces superior al registrado en 2006, y para conseguirlo es fundamental lograr una transformación productiva y mejoras sustanciales en los niveles de productividad y competitividad. Aunque estos cambios sólo tienen lugar en el mediano y largo plazo, es indispensable mantener el foco en la visión y en el conjunto de acciones que se requieren para alcanzarla. El seguimiento a los indicadores económicos y de competitividad nos permite evaluar cómo vamos en relación con dicha visión.

La economía colombiana ha crecido en los últimos dos años a las tasas más elevadas de los últimos 30 años. Este elevado crecimiento ha sido causado, entre otros aspectos, por mejoras sustanciales en materia de seguridad, mayor estabilidad macroeconómica, fuertes incentivos a la inversión y un entorno económico internacional favorable. Dados los cambios adversos recientes en el entorno económico internacional, para seguir creciendo a tasas elevadas, es necesario que Colombia mejore sustancialmente su competitividad.

¿Qué se entiende por competitividad? El Foro Económico Mundial (FEM) define la competitividad como el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan la productividad de un país. El Institute for Management Development (IMD) define la competitividad como el conjunto de indicadores y políticas que determinan la habilidad de un país de crear y mantener un entorno en el cual las empresas continuamente aumentan el valor agregado de sus bienes o servicios, y la población es cada vez más próspera. Por su parte, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) define la competitividad como la capacidad de un país para atraer y retener inversiones.

La competitividad refleja la capacidad de un país de crecer, innovar, penetrar mercados internacionales y consolidar los mercados existentes. Algunos indicadores robustos para medir la competitividad de un país son la productividad por trabajador o por hora trabajada y el Producto Interno Bruto (PIB) por habitante, ajustado por paridad de poder adquisitivo (PPA).

En la Tabla 1 se presentan, para Colombia y un grupo de países de referencia, los resultados recientes de siete indicadores que miden, de diversas formas, la competitividad. Los indicadores de la tabla incluyen las mediciones globales de competitividad del FEM, el IMD y el IMCO. Estas mediciones globales son indicadores que agrupan numerosas variables y abarcan diversos temas tales como la educación, la capacidad de innovación, la infraestructura, y el sistema financiero del país. Adicionalmente, la tabla incluye otros indicadores más específicos como el indicador sobre la facilidad de hacer negocios3 del Banco Mundial, el Índice de libertad económica del Heritage Foundation, el PIB per cápita en PPA y la productividad total por trabajador.

 

 

En la mayoría de los indicadores de competitividad Colombia supera a Argentina, Perú y Venezuela, en muchos de ellos es superada por Brasil y México, y siempre es superada por Chile. Sin embargo, frente al conjunto de los países, Colombia no muestra avances en los últimos años: en el ranking del Foro Económico Mundial, en 2004 Colombia estaba ubicada en el puesto 64 y hoy en día se encuentra en el 744. Entre 18 países latinoamericanos, Colombia ocupa el sexto lugar, superado por Chile, Panamá, Costa Rica, México y Brasil. En el indicador del IMD, en 2004 el 67% de los países eran más competitivos que Colombia; hoy en día este porcentaje es del 75%.

En el indicador global del FEM, en 2008 Colombia perdió 25 posiciones en ”estabilidad macroeconómica” y, 18 posiciones en “eficiencia del mercado laboral” (Tabla 2). De otro lado, el país mejoró en ”innovación” e “infraestructura”.

La caída en la variable “estabilidad macroeconómica” se dio, principalmente, por la pérdida de posiciones en deuda del gobierno, spread del tipo de interés (diferencia entre tasa de préstamo y tasa de depósito) e inflación. Por su parte, la pérdida de puestos en el pilar sobre “eficiencia del mercado laboral” fue causada por una caída generalizada de todos los indicadores del pilar, particularmente los indicadores de percepción: “relación remuneración-productividad” y “confianza en los directivos de las empresas”, y en los indicadores cuantitativos: “costos laborales no salariales” y “costos de despido”.

El avance en “infraestructura” fue causado, principalmente, por una mejora en la percepción de los encuestados sobre la “calidad de la infraestructura vial” y “la calidad de la oferta de electricidad”. Cabe anotar que el año pasado Colombia perdió diez posiciones en el pilar de “infraestructura”. Por su parte, los avances en “innovación” se dieron por mejoras en la percepción de los encuestados sobre las “instituciones de investigación científica”, el “gasto en I&D por parte de las empresas”, la “colaboración universidad-empresa” y, especialmente, la “obtención, por parte del gobierno, de productos de tecnología avanzada”.

 

 

En el ranking de competitividad del IMD, entre 2007 y 2008, Colombia cayó del puesto 38 al 41 entre 55 países (Tabla 3). El retroceso de Colombia en este indicador está en buena parte explicado por la caída en algunas categorías como la “inversión internacional “y el “comercio internacional”. La pérdida de competitividad en estas categorías esencialmente refleja la menor inversión de colombianos en el exterior y la ampliación del déficit en la cuenta corriente. Esta última ha tenido una tendencia creciente en los últimos años. La inversión de colombianos en el exterior es una variable altamente volátil, y de hecho, tanto esta categoría como la de comercio internacional presentan la mayor varianza histórica (para el conjunto de países) dentro de los diferentes componentes del índice calculado por el IMD. Otras variables en las cuales Colombia resulta mal calificada, simplemente confirman el atraso del país en esas áreas, como es el caso de la infraestructura.

 

 

Contrario a las anteriores encuestas, en el indicador Doing Business del Banco Mundial, Colombia ha mejorado significativamente en los últimos años al avanzar del puesto 83 al puesto 66 en 2007 y del 66 al 53 en 2008 (véase Tabla 4). Actualmente el país se encuentra en el segundo lugar entre los países de América Latina, y durante los últimos dos años ha sido catalogado como uno de los diez grandes reformadores del año por el Banco Mundial. Los avances que se presentaron durante el último año se explican, entre otros, por las reformas que han facilitado la apertura y el cierre de empresas, la aplicación de la planilla única integrada de aportes (PILA), la reducción de tiempo en el manejo de permisos de construcción y las reformas en las aduanas que han reducido los tiempos de exportar e importar.

El mayor avance del último año se dio en pago de impuestos, donde el país subió 28 puestos. Sin embargo, después de cumplimiento de contratos (puesto 149 entre 181 países), este es el componente del indicador en el cual el país obtiene la peor calificación (puesto 141 entre 181 países). Esta baja calificación es causada, entre otros, por la elevada carga impositiva que pagan las empresas (puesto 169/178), particularmente en impuestos y contribuciones laborales (puesto 165/181) y por otros impuestos (puesto 161/181).

 

 

En el indicador Doing Business hay campo para seguir mejorando en el corto plazo en pago de impuestos, apertura de negocios, licencias de construcción y registro de propiedades. Sin embargo, será más difícil avanzar en cumplimiento de contratos, ya que depende de reformas en la justicia, en empleo de trabajadores, por dificultades de economía política, y en comercio transfronterizo, por el creciente atraso del país en infraestructura y logística.

En conjunto se puede afirmar que, aunque el país presentó avances en algunas áreas, en general en el último año los índices de competitividad no mejoraron, con la excepción del Doing Business. Estos resultados ratifican la necesidad de implementar una política de competitividad de carácter estructural, y de fortalecer una institucionalidad que permita darle continuidad a esta política en el mediano y largo plazo.

Los resultados en las diferentes encuestas de competitividad deben ser contrastados con los resultados en términos de la variable que mejor sintetiza la posición competitiva de una economía, y que más directamente tiene que ver con el bienestar social, como es el PIB per cápita (en PPA). En lo corrido de la década, el país no ha tenido grandes mejoras con respecto a América Latina: en el año 2000 el PIB per cápita de Colombia (ajustado por paridad de poder adquisitivo, PPA) se ubicaba en el puesto 15 entre 24 países latinoamericanos. En 2007 ocupó el puesto 16 después de caer al 17 desde 2002 a 2006.

Colombia tampoco mejoró con respecto al mundo: entre 178 países en el año 2000, Colombia ocupó el puesto 83. En 2007 entre estos mismos países, se ubicó en el puesto 88 (Gráfico 1). Este resultado se explica por el hecho de que Colombia no ha mejorado su posición relativa en productividad, a pesar de los progresos logrados en los dos últimos años (Gráfico 2).

 

 

 

En síntesis, aunque Colombia ha tenido avances significativos en su tasa de crecimiento en los últimos años, estas mejoras aún no son suficientes, ya que otros países también están avanzando e incluso de forma más rápida.

Es necesario aplicar políticas de competitividad que permitan consolidar un crecimiento económico de 7% o más. Al avanzar en competitividad, las elevadas tasas de crecimiento económico de los últimos trimestres no serán un fenómeno atípico sino que se convertirán en tasas sostenibles en el tiempo. Para avanzar en competitividad y mantener altas tasas de crecimiento, es necesario mejorar en diversos temas, tales como la infraestructura física, el sistema impositivo, la informalidad y la innovación. Estos y otros temas serán analizados en este informe.