Informe Nacional de Competitividad 2010-2011

Informe Nacional de Competitividad 2010-2011

Con este informe, el Consejo Privado de Competitividad (CPC) pone a disposición del público una valiosa herramienta que proporciona información actualizada y pertinente sobre el estado de los temas críticos para la productividad del país, con el fin de hacer seguimiento tanto a los avances como a los retrasos en la implementación de la Política Nacional de Competitividad.

La carrera por la competitividad es de largo aliento. No se trata de un reto pequeño que podemos superar con esfuerzos puntuales de corto plazo. Una vez metidos en ella, no podemos dejar de avanzar, ya que mientras nosotros corremos, otros países hacen lo propio, tratando de alcanzarnos o dejarnos rezagados. Por tanto, el secreto está en tener un paso más firme y veloz que los demás.

Colombia se ha metido de forma oficial en esa carrera. Si bien desde hace alrededor de veinte años se vienen haciendo esfuerzos en materia de competitividad, solo desde hace unos cuantos se viene articulando un esfuerzo coherente para formular e implementar una política de competitividad, soportada en un marco institucional que involucre todos los actores relevantes, tanto públicos como privados.

Esto nos ha permitido marchar más rápido. De hecho, Colombia fue recientemente incluida en un grupo llamado los Civets (conformado, además de nuestro país, por Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Suráfrica), como las economías llamadas a sobresalir a nivel mundial durante la próxima década. Si bien los avances han sido notorios tanto en materia de institucionalidad como en temas puntuales que inciden en la competitividad del país, todavía es mucho lo que tenemos que hacer si queremos acercarnos al lote de los líderes.

Para avanzar en competitividad es crucial contar con una institucionalidad que lidere el diseño, el seguimiento y la coordinación de políticas que busquen incrementar la competitividad del país. En Colombia esta institucionalidad se refleja en el Sistema Nacional de Competitividad, cuyo máximo órgano asesor es la Comisión Nacional de Competitividad (CNC), y del cual hacen parte el sector público, las empresas, la academia, las organizaciones laborales y las regiones. La CNC se apoya en el trabajo técnico de la Secretaría Técnica Mixta, integrada por el Departamento Nacional de Planeación, el Consejo Privado de Competitividad y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

En sus inicios, la CNC diseñó una visión y estrategia de largo plazo para Colombia, cuyos objetivos son: incentivar el desarrollo de sectores de clase mundial, lograr un salto en la productividad y el empleo, impulsar la formalización empresarial, fortalecer el uso de la ciencia, la tecnología y la innovación, y contar con una estrategia transversal para eliminar las barreras a la competencia y a la inversión (Gráfico 1).

 

 

Con base en las estrategias formuladas por la CNC, se diseñó y aprobó, mediante el Conpes 3527 de 2008, una Política Nacional de Competitividad que incluyó quince planes de acción con actividades, metas específicas, límites de tiempo y responsables para cada uno de ellos. Durante dos años, la Secretaría Técnica de la CNC hizo un riguroso
seguimiento de la ejecución de los compromisos derivados de este Conpes, arrojando resultados muy positivos, donde a julio del 2010 la ejecución promedio era del 97%, contra el horizonte de corto plazo (segundo trimestre del 2010), y del 88% contra la meta final global.

En la medida en que buena parte de esta agenda se había cumplido, y buscando garantizar la continuidad de los esfuerzos hasta entonces adelantados, se realizó un ejercicio de actualización de la política que arrojó como resultado la aprobación del Conpes 3668 de 2010, Informe de seguimiento a la Política Nacional de Competitividad y Productividad (Gráfico 2), el cual definió nuevos retos para cada uno de los planes de acción e hizo recomendaciones
para aterrizar esta política a nivel local, a partir del contenido de los Planes Regionales de Competitividad que han formulado cada uno de los 32 departamentos.

La revisión del grado de cumplimiento de los planes de acción resultó en el planteamiento, por cada plan, de nuevos retos y acciones, con el fin de permitir al país avanzar con mayor velocidad en materia de competitividad. Los nuevos retos incluyen: incentivar la inversión del sector productivo en CTeI mediante mecanismos efectivos (incentivos tributarios, inversores ángeles, etc.), establecer esquemas de subsidio a la demanda de programas de formación técnica y tecnológica, simplificar la regulación del sector de gas natural, promover la participación de inversionistas institucionales en la financiación de obras de infraestructura, evaluar mecanismos que permitan reducir los costos de acceso al mercado financiero, entre otros.

El documento hace también énfasis en la necesidad de estudiar mecanismos alternativos de financiamiento para las iniciativas de desarrollo productivo departamental y regional, que permitan aumentar la oferta y la flexibilidad de los instrumentos de desarrollo empresarial disponibles a escala local y que además, puedan incluirse dentro de la vigencia presupuestal 2012.

Por otro lado, se aprobó en julio de 2010, el Conpes 3678, que otorga al Programa de Transformación Productiva del MCIT el carácter de política nacional, como instrumento que propende por la generación de crecimiento sostenible en la economía y el empleo, y que busca desarrollar sectores más competitivos y generadores de valor agregado, con el propósito de alcanzar estándares de clase mundial. El documento Conpes define la Política de Transformación Productiva como un modelo de desarrollo económico sectorial que guíe el crecimiento y genere bienestar para el país.