Infraestructura, Transporte y Logística

Informe Nacional de Competitividad 2012-2013

Infraestructura, Transporte y Logística

La profundización de la apertura comercial con la suscripción y entrada en vigencia de diferentes tratados de libre comercio, convierte la logística en un factor fundamental para la competitividad del país. Esta variable comprende el conjunto de métodos y medios que permiten optimizar los tiempos y costos de transporte, almacenamiento y distribución, desde la fase de suministro hasta el consumidor final.

Las empresas en el país enfrentan diferentes cuellos de botella que dificultan la optimización de su logística. La infraestructura, por ejemplo, es uno de ellos. Sin embargo, esta es sólo una de las variables que afecta la competitividad logística. Existen otras variables, como la eficiencia y eficacia en las aduanas, los tiempos muertos en los puertos, la competencia y calidad en servicios de transporte y almacenamiento de carga, las restricciones normativas, las redes de comunicación, entre otras, que son fundamentales para el éxito de la logística.

Una medición importante a nivel internacional en materia logística es el Índice de Desempeño Logístico (IDL), en el cual Colombia ocupó en 2012 el
puesto 64 entre 155 países, y el último puesto entre los once países de referencia (Gráfico 1). El bajo desempeño en este indicador no sólo es el reflejo de falencias en infraestructura, sino también de la falta de un sector de transporte de carga eficiente y de la debilidad en el diseño de cadenas logísticas que permitan contratar envíos a precios competitivos; de la imposibilidad de hacerle trazabilidad a la mercancía; de la escasa eficiencia en los trámites de comercio exterior en los puertos y aeropuertos; de la falta de centros de almacenamiento de mercancías; y de la ausencia de corredores logísticos que integren diferentes modos de transporte; entre otros (Gráfico 2).

 

 

 

 

Lo anterior hace necesario avanzar en paralelo en otros temas diferentes a la infraestructura, si efectivamente se quiere ser competitivo en materia logística. Más aún, si el país se embarca en una agenda de optimización logística, podría hacer grandes avances en el corto plazo, incluso bajo el estado actual de la infraestructura. Esto en ningún momento desconoce la necesidad de avanzar en la agenda de infraestructura del país. Todo lo contrario; pone de presente la importancia de trabajar de forma simultánea en esta otra agenda, si se quiere que las mejoras en infraestructura se traduzcan en una mayor competitividad para el país.

Recientemente el Gobierno lanzó una Agenda Nacional de Competitividad (ver Anexo) que incluye una serie de compromisos tanto en materia de infraestructura como de transporte y logística. Si bien la implementación de estas acciones permitirá al país avanzar en este frente, la agenda no aborda otros aspectos que se abordan en este capítulo.

Por otro lado, en la medida en que muchos de los obstáculos en materia logística son particulares a sectores específicos en contextos geográficos concretos, buena parte de la agenda de Infraestructura, Transporte y Logística (IT&L) deberá involucrar un trabajo conjunto entre actores públicos y privados del nivel local para su resolución. No por coincidencia se asegura que la competitividad es local. Por lo tanto, es clave que se generen los mecanismos a este nivel con el propósito de abordar este tipo de agendas.

Teniendo en cuenta lo anterior, el análisis en este capítulo está dividido en dos partes. La primera se centra en las restricciones más relevantes que afectan la logística en el país y que son transversales a todos los sectores de la economía, razón por la cual deben ser abordadas principalmente desde el nivel nacional. La segunda se concentra en las limitaciones que solo desde el nivel local es posible identificar y abordar.