Regional: Implementación de la política de transformación productiva a nivel local

Informe Nacional de Competitividad 2011-2012

Regional: Implementación de la política de transformación productiva a nivel local

La importancia de la competitividad a nivel local se hace más evidente en la medida en que se entienda que las distorsiones y otros cuellos de botella que restringen la productividad de las empresas son, en muchos casos, particulares al contexto geográfico.

Al final del día, quienes compiten son las empresas, los sectores y los clusters, no los países. Por tanto, la competitividad se gesta desde lo local, donde tienen manifestación estos actores y desde donde compiten las empresas. Colombia será un país más competitivo en la medida en que tenga empresas, sectores y clusters competitivos. Por lo tanto, cualquier esfuerzo que se pretenda hacer en materia de incrementar la productividad del país, tendrá que pasar inexorablemente por buscar incrementar la productividad de estos agentes.

La importancia de la competitividad a nivel local se hace más evidente en la medida en que se entienda que las distorsiones y otros cuellos de botella que restringen la productividad de las empresas son, en muchos casos, particulares al contexto geográfico. Por ejemplo, las necesidades en materia de bienes públicos específicos de un sector en la costa norte, no necesariamente coinciden con las necesidades de este mismo sector en otro lugar del país.

Por lo tanto, la implementación de una agenda vertical en el marco de una política de transformación productiva implica necesariamente la implementación de un trabajo a nivel local. En este sentido, se necesita articular y coordinar un trabajo entre actores públicos y privados a nivel local, primero, para lograr definir cuál es la hoja de ruta (o roadmap) que necesita implementarse para que un sector en particular logre surtir el proceso de transformación que lo lleve a incrementar su productividad; y, segundo, y más importante, para implementar esta hoja de ruta.

Estas hojas de ruta, o roadmaps, no son otra cosa que un plan de trabajo en el cual, a partir de una visión meramente de mercado y de negocios, se identifica para dónde se debe mover un determinado sector y las distorsiones (usualmente asociadas a problemas de coordinación y de apropiabilidad) y otros cuellos de botella que tendrían que abordar tanto las empresas como el sector público para que este sector pueda surgir o incrementar su nivel de productividad. Vale la pena aclarar que, por tanto, las agendas que surgen de los roadmaps son de dos tipos: i) de acciones que requieren interacción entre agentes públicos y privados y ii) de acciones que requieren únicamente la participación y acuerdos entre privados.

Ahora bien, la implementación de este trabajo a nivel local habrá que articularlo con las instancias y políticas del nivel nacional, de manera que se potencien y haya retroalimentación en ambos sentidos. Esto implicará profundizar la articulación nación-región, que hoy en día sigue siendo uno de los Talones de Aquiles del Sistema Nacional de Competitividad e Innovación (SNCeI).

Hasta hace poco, los esfuerzos que venía haciendo Colombia en el marco de su agenda vertical no se estaban concretando a nivel local. El Programa de Transformación Productiva (PTP) del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MCIT), por ejemplo, había definido unos planes de trabajo para los sectores dentro del programa, que contenían una serie de acciones e iniciativas para mejorar la productividad de estos. Sin embargo, estas acciones e iniciativas no se estaban aterrizando en un trabajo con los actores públicos y privados a nivel local, en aquellas localizaciones donde tienen presencia las industrias que se pretende convertir en actores de talla mundial.

Por otro lado, si bien los departamentos han venido definiendo en sus Planes Regionales de Competitividad (PRC) una serie de sectores a los cuales les están apostando, y las Comisiones Regionales de Competitividad (CRC) parecerían el espacio idóneo para articular el trabajo público-privado que hay que implementar sobre dichos sectores, son muy pocas las CRC que han avanzado en esta dirección.

Afortunadamente, de manera reciente, el Gobierno Nacional ha dado pasos hacia la concreción de agendas a nivel local para la implementación de su agenda de competitividad. En primer lugar, lanzó en septiembre la Estrategia Nacional de Innovación y Competitividad, que busca la transformación de la economía colombiana hacia sectores intensivos en conocimiento, de alto valor agregado y nivel de sofisticación tecnológica. La estrategia se basa en los siguientes tres pilares: i) desarrollo científico y tecnológico; ii) capital humano de calidad; e iii) innovación empresarial y emprendimiento innovador. Esta estrategia está basada en la focalización de esfuerzos sobre sectores concretos. En este sentido, la estrategia propone combinar un enfoque top-down (de arriba hacia abajo) –como el que tiene el PTP del MCIT–, con un enfoque bottom-up (de abajo hacia arriba) que propicie el self-discovery10 (autodescubrimiento), por parte de las regiones; es decir, la capacidad de identificar posibles subsectores donde estas regiones podrían tener ventajas competitivas. Para la implementación de este último enfoque, la estrategia sugiere la masificación del roadmapping a nivel local, con el fin de determinar cuáles son las apuestas productivas más interesantes sobre las cuales valdría la pena concentrar esfuerzos.

En segundo lugar, el Gobierno realizó un relanzamiento del PTP del MCIT, en el cual se hicieron varios anuncios importantes con relación a este programa. Primero, el PTP pasará a ser implementado a través de Bancoldex, lo cual le permitirá un mayor grado de maniobrabilidad. Segundo, se triplica el presupuesto del PTP, pasando a $25.000 millones en 2012, lo cual le permitirá tener una mayor capacidad de impacto. Tercero, se establecen unas reglas de juego que definen la permanencia o salida de los sectores del programa. Por lo tanto, el acompañamiento privilegiado y el apoyo del Gobierno estarán condicionados al cumplimiento de requisitos de desempeño. Cuarto, se han comenzado a identificar proyectos de inversión –o proyectos bandera– que apoyarán las dinámicas de crecimiento de los sectores bajo el programa. Por último, el programa se aterrizará a nivel local a través de la articulación del trabajo público-privado vía las CRC, en la medida en que las apuestas departamentales coincidan con los sectores dentro del PTP.

Lo cierto es que, tanto la justificación teórica, como los recientes pasos tomados por el gobierno nacional, conllevan la necesidad de que a nivel local, como a nivel nacional, el país se organice para implementar este tipo de trabajo. El propósito de este capítulo es, por tanto, dar luces sobre lo que debe ser la organización a nivel local y su coordinación con las instancias nacionales para la implementación de la agenda de transformación productiva a nivel regional.