Informalidad. Una nueva visión para Colombia

Informalidad. Una nueva visión para Colombia

La actividad informal obliga a que el costo y peso de la regulación recaiga sobre las empresas formales, e implica que las actividades informales no aportan al recaudo necesario para financiar los bienes públicos que son responsabilidad del Estado.

El contexto de competitividad en Colombia presenta varios desafíos para el actual y los próximos gobiernos. Por una parte, como se muestra en el Informe Nacional de Competitividad 2017-2018, es fundamental que Colombia focalice esfuerzos en cerrar las principales brechas que tiene en términos de sus condiciones básicas para la competitividad, en la eficiencia de sus mercados y en la innovación empresarial. Avances concretos en estos factores le darían al país una base sólida para sostener los avances sociales y económicos de los últimos quince años.

Por otro lado, es urgente complementar esa estrategia con una mirada profunda al crecimiento económico. Luego de años de una buena dinámica de crecimiento, promovida principalmente por los altos precios de los commodities, el crecimiento potencial de la economía colombiana se redujo del 4,5 % a cerca de 3,5 % (CPC, 2017). Esto implica que el país debe buscar de inmediato estrategias para aumentar las tasas de crecimiento potencial, de forma que se evite un estancamiento en el nivel de prosperidad económica, fenómeno al que usualmente se le llama la “trampa del ingreso medio”.

La primera respuesta a este desafío debe ser la productividad. Al igual que lo hicieron economías que lograron crecimientos rápidos y sostenidos durante décadas, como la China, la productividad total de los factores debe convertirse en el principal motor de la economía colombiana. Para hacerlo, se deben implementar acciones claras para incrementar la productividad al interior de las firmas –como lo busca la Política de Desarrollo Productivo del Conpes 3866/2014– al igual que acciones para fomentar una mayor eficiencia en la asignación de los recursos entre empresas y sectores (CPC, 2017). Esto implica un trabajo serio para mejorar el funcionamiento del mercado, aumentar de forma cualitativa la movilidad laboral y promover la entrada de nuevas empresas y la competencia.

Sin embargo, esto puede no ser suficiente. Para volver a tasas de crecimiento del 4,5%, las acciones de aumento de la productividad deben estar acompañadas de una estrategia comprensiva para aumentar la formalidad. La actividad productiva informal –que conforma buena parte de la economía colombiana– es un lastre en la consecución de altas tasas de crecimiento, pues resulta de empresas de bajo valor agregado y empleos precarios, que no invierten en suficiente medida en ser productivos. Adicionalmente, la actividad informal obliga a que el costo y peso de la regulación recaiga sobre las empresas formales, e implica que las actividades informales no aportan al recaudo necesario para financiar los bienes públicos que son responsabilidad del Estado.

Por esa razón, el Consejo Privado de Competitividad presenta en esta ocasión una nueva visión sobre la informalidad en Colombia. Se trata de una propuesta para una estrategia integral, que entiende la informalidad desde distintas ópticas, que analiza sus diferentes causas, y que puede servir como hoja de ruta en la búsqueda de una mayor formalidad en el país. Espero que sea un insumo valioso para la conformación del próximo plan de gobierno, cuyo mayor reto será, sin duda, retomar la senda de crecimiento y desarrollo económico.