Crecimiento verde

Informe Nacional de Competitividad 2017-2018

Crecimiento verde

Ante la necesidad de encontrar nuevas fuentes de crecimiento que pongan a Colombia en una senda menos susceptible a choques de precios de commo¬dities, el crecimiento verde surge como respuesta a los re¬tos de productividad, eficiencia y sostenibilidad ambiental que enfrenta el país. El crecimiento verde contribuye a la competitividad nacional de distintas maneras: primera, está estrechamente ligado al uso eficiente de los recursos; segunda, valora el capital natural como un factor de producción con potencial para generar ingresos; y tercera, promueve la adaptación al cambio climático, lo que permite a los países estar mejor preparados para la variabilidad climática y eventuales desastres naturales.

Uso eficiente de los recursos

El uso eficiente de los recursos es un punto central para el crecimiento verde, pues se refiere a la eficiencia en la producción y en el consumo, y refleja la eficiencia en el uso de la energía, la intensidad en el uso de materiales, la productividad del agua y de la tierra y la generación de residuos en la economía.

Colombia tiene una baja intensidad energética, pero requiere mayores avances en eficiencia energética. Igualmente, el país tiene un buen desempeño en productividad del agua comparado con el resto de la región, pero a nivel local ya hay zonas del país que presentan escasez. La productividad de la tierra es baja, principalmente por la baja disponibilidad de bienes públicos y el bajo nivel de inversión y adopción de tecnología por parte de los productores. El nivel de reúso y reciclaje de materiales es aún muy bajo y no se cuentan con estadísticas periódicas y detalladas que permitan o establecer metas y hacer seguimiento a iniciativas públicas o privadas.

 

Preservación del capital natural

Durante la última década la economía colombiana creció a un ritmo promedio anual de 4,7 %. Sin embargo, según el Banco Mundial, el agotamiento de los recursos naturales alcanzó un promedio anual del 7,9 % del ingreso nacional bruto (INB) en ese mismo periodo, lo que sugiere que el crecimiento económico no ha sido sostenible. Este agotamiento se agrava con el crecimiento desordenado de los centros urbanos, la ganadería extensiva, la minería ilegal y los cultivos ilícitos.

En el caso de los recursos forestales, la tasa anual de deforestación entre 2015 y 2016 pasó de –0,21 % a – 0,30 %. Lo que implica un aumento del 42,8 % en superficie cubierta por bosque natural que se pierde entre un año y otro. Esta deforestación sucedió sobre todo en zonas históricamente controladas por las FARC, lo que pone de manifiesto los retos para evitar la expansión desordenada de la agricultura y la presencia de actividades irregulares como la minería ilegal y los cultivos ilícitos en las zonas de posconflicto (PNUD, 2014).

En lo que respecta a preservación del recurso hídrico, en 2014 en Colombia se reusó solamente el 2,9 % del agua utilizada por los sectores económicos, lo que comporta una extracción constante que impacta el estrés hídrico en ciertas zonas del país.

 

Preparación ante el cambio climático

Colombia ha logrado un decrecimiento moderado de la intensidad de emisiones de GEI en la última década y registra un mejor desempeño que el promedio latinoamericano. Es importante tener en cuenta que la baja intensidad de emisiones está asociada a factores como la fuerte participación de la generación hidroeléctrica en la matriz energética y al escaso desarrollo de industrias con alto consumo energético, mas no necesariamente a procesos productivos más limpios.

En cuanto a preparación ante el cambio climático, Colombia tiene un nivel alto de amenaza, pero un menor grado de sensibilidad. Sin embargo, es fundamental que se tomen medidas para corregir las falencias en capacidad de adaptación, como la falta de planeación territorial, la deforestación masiva y la ganadería extensiva. De lo contrario, es posible que en el fu­turo las amenazas se traduzcan en efectos económicos y sociales adversos.

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