Ciencia, tecnología e innovación

Informe Nacional de Competitividad 2018-2019

Ciencia, tecnología e innovación

En Colombia, los avances en términos de inversiones y resultados en CTI son pobres. El monto invertido en actividades de CTI sigue siendo bajo en comparación con el de los demás países de la región, y no se cumplió la meta de llegar al 1 % del PIB en 2018.

En 2015, por cada millón de habitantes en Colombia había solamente 132 investigadores y con poca movilidad entre sectores, lo que disminuye el impacto de las actividades de I+D (RICYT & OCDE, 2018).

RecomendaciónPlazo¿Quién puede hacer
la diferencia?
Tipo de
recomendación
Establecer una política de Estado en CTI, que garantice mantener en términos reales la inversión pública en ACTI CortoColciencias, Minhacienda y Congreso de la RepúblicaAcción pública
Destinar el equivalente al 0,3 % del PIB para inversión estatal en ciencia, tecnología e innovación del presupuesto nacionalCortoMinHacienda y Congreso de la RepúblicaAcción pública
Crear fondos sectoriales que financien y potencien la I+D en áreas del conocimiento y tecnologías prioritariasMedianoSecretaría General y Oficina de Planeación de ColcienciasAcción pública
Incluir en la Ley del Presupuesto un lineamiento para que
los recursos de ACTI no comprometidos ni ejecutados por los distintos sectores administrativos en la vigencia fiscal anterior sean trasladados a Colciencias y al Ministerio de
Comercio, Industria y Turismo
CortoDirección de Inversiones y Finanzas Públicas del DNP y MinhaciendaAcción pública
Facilitar la financiación en etapas tempranas a emprendimientos de base tecnológica CortoBancóldex e iNNpulsa Coordinación público-privada
Realizar evaluaciones de resultados y de impacto de los instrumentos para CTI y hacer obligatoria la revisión de presupuesto asignado basada en los resultadosCortoDirección de Seguimiento y Evaluación de Políticas Públicas de DNP, Colciencias,
Mincomercio, iNNpulsa y SIC
Acción pública
Incluir en los criterios para acreditación de alta calidad el
nivel de inversión en I+D.
MedianoMineducaciónAcción pública
Evaluar los resultados de los pactos por la innovación
liderados por Colciencias como mecanismo para acrecentar la inversión privada en ACTI
CortoColcienciasCoordinación público-privada
Mejorar la gobernanza del Sistema Nacional de Competitividad, Ciencia, Tecnología e Innovación de
modo que el uso de los recursos sea más eficiente y efectivo
CortoPresidencia de la RepúblicaAcción pública
Desarrollar habilidades de investigación desde la educación básica. MedianoMineducaciónAcción pública
Reformar los estímulos a la productividad académica para
aumentar su calidad e impacto
CortoMineducación y ColcienciasAcción regulatoria
Fortalecer a los Institutos Públicos de Investigación y a los
centros de desarrollo tecnológico
MedianoColcienciasAcción pública
Alinear los esfuerzos en investigación aplicada con las
apuestas productivas en ejecución identificadas en la Política de Desarrollo Productivo (PDP).
CortoColcienciasAcción pública
Fortalecer las capacidades de las entidades de enlace
de TCT asegurando una financiación base
MedianoColcienciasAcción pública
Fortalecer la relación universidad-empresa a través de
alianzas público-privadas, con base en el caso del programa Colombia Científica.
CortoMinCIT, Mineducación y ColcienciasAcción pública
Establecer instrumentos para la acreditación de laboratorios y centros que proveen servicios para actividades de I+D+i, de acuerdo con el proyecto CONPES Política Nacional de Laboratorios CortoDNP y ColcienciasAcción pública
Revisar y escalar la estrategia para la vinculación de doctores
en empresas
CortoColciencias, IES y sector privadoCoordinación público-privada
Evaluar el impacto de las brigadas de patentes sobre la innovación tecnológica en el paísCortoColciencias y SICAcción pública
Fortalecer las capacidades de comercialización de la innovaciónMedianoColciencias, DNP, SIC, MinCIT, Minhacienda y SuperfinancieraCoordinación público-privada
Diseñar e implementar el Programa nacional de
escalamiento de la productividad
CortoMinCIT, CPC, cámaras de comercio y centros de
productividad regionales
Acción pública
Estructurar productos de deuda para mejorar la
productividad de las mipymes
CortoMinCIT y BancóldexAcción pública
Rediseñar y escalar el programa de cofinanciación de proyectos de desarrollo tecnológico e innovación empresarialCortoDirección de Innovación de iNNpulsaAcción pública
Profundizar en la simplificación del uso de los beneficios tributarios de CTI y ampliar el cupoCortoColciencias y Minhacienda Acción pública
Implementar la estrategia de Compra Pública para la
Innovación.
MedianoColombia Compra Eficiente, DNP, Comité Técnico Mixto de Innovación y Contraloría
General de la Nación
Acción pública
Generar información sobre capacidades gerenciales en
las empresas del país
CortoDANE y DNPAcción pública

Ciencia, Tecnología e Innovación

Informe Nacional de Competitividad 2017-2018

Ciencia, Tecnología e Innovación

La ciencia, tecnología e innovación (CTI) son un elemento central para diversificar y sofisticar el aparato productivo, y lograr aumentos en productividad que lleven a un crecimiento sostenido de la economía. Dado su carácter transversal, la CTI transforma el capital humano del país, dinamiza los mercados y ofrece a la sociedad conocimiento y habilidades para responder a retos sociales y ambientales que cada vez son más apremiantes.

Inversión

El logro de las metas de inversión en ACTI como porcentaje del PIB sigue siendo una tarea pendiente en Colombia. Entre 2006 y 2015 creció 166,4 % en términos reales; sin embargo, esta tendencia se rompió en 2016. El retroceso del año pasado implica que será necesario que la inversión crezca al menos 46,3 % en los dos años que restan para lograr la meta de inversión en ACTI del 1 % del PIB en 2018.

En los últimos años ha cambiado la composición del tipo de recurso de las ACTI en el país. En 2012, el 58 % de la inversión vino del sector público y 27 % del sector privado. En 2016, estas participaciones pasaron a ser de 41 % y 48 %, respectivamente. A la par, la inversión en I+D también se ha vuelto preponderantemente privada: en los últimos cinco años, los privados aumentaron en 70 % su inversión mientras que la del sector público aumentó solamente 0,6 %. Esto explica que la participación de la inversión privada en el total de inversión en I+D pasara del 48 % en 2012 al 61 % en 2016.

El incremento en la participación del sector privado es positivo, ya que refleja un cambio en la mentalidad de las empresas y la creciente importancia que se le da a la investigación y desarrollo dentro de ellas. No obstante, en las entidades gubernamentales no se ve esta tendencia. En el periodo, la inversión en ACTI ha disminuido en términos porcentuales y reales. Esta disminución no se ha compensado con la entrada de inversión del Fondo de CTI (FCTeI) del Sistema General de Regalías, por lo cual el total invertido por entidades gubernamentales más regalías no ha crecido en el periodo (desde 2012 el total ha sido alrededor de $2,3 billones).

 

Generación de conocimiento

En 2014 Colombia contaba con 114,8 investigadores por cada millón de habitantes, la mitad del registro de México y está muy por debajo de los 1.202 investigadores por millón de habitantes en Argentina o de los más de 4.000 en países de la OCDE. Peor aún, entre 2007 y 2014 Colombia presentó una reducción del 25 % en el número de investigadores de tiempo completo por millón de habitantes, lo que hace evidente que los esfuerzos para contar con más investigadores en el país no son suficientes. En buena parte porque dependen de la disponibilidad de recursos de Colciencias, entidad que ofreció el 74 % de las becas y créditos para doctorado del país entre 2007 y 2015 (OCyT, 2016).

En contraste, el país ha tenido un desempeño positivo en resultados de investigación. Entre 2010 y 2016 se duplicó el número de grupos de investigación, y entre 2007 y 2016 Colombia fue el segundo país con mayor crecimiento de publicaciones entre los países de referencia, triplicando sus publicaciones científicas y tecnológicas por cada mil millones de PIB (PPP). Este aumento en la productividad también ha estado acompañado por un incremento en el impacto de las publicaciones. Esto se debe a los ajustes al sistema Publindex que llevaron a la eliminación del 60 % de las revistas científicas del país, para reconocer solamente a 244 de alto impacto y visibilidad.

La generación de conocimiento implica también resultados en términos de desarrollo tecnológico y propiedad industrial (PI). En 2015, Colombia tuvo 46,5 solicitudes de patentes por millón de habitantes, y una tasa de concesión de 0,54. Aunque el número de solicitudes es inferior a los de Brasil, Chile, México y Argentina, la tasa de patentes concedidas es la segunda más alta de América Latina y supera las de México y Brasil.

 

Transferencia de conocimiento y tecnología (TCT)

En términos de la transferencia internacional, la adquisición y difusión de tecnología proveniente del exterior es clave para acompañar y potenciar los procesos de innovación en países en desarrollo como Colombia. En esa línea, las importaciones de alta tecnología en Colombia han crecido de manera importante entre 2012 y 2015, al pasar de 13 % a 18,7 % del comercio total.

Sin embargo, esta inversión parece no estar acompañada de otros factores que facilitan la TCT, como la vinculación de capital humano altamente capacitado en empresas. La principal fuente de empleo de investigadores es la academia (88,9 % de los investigadores), mientras que las empresas y el Gobierno vinculan la menor cantidad de investigadores en el país.

La TCT requiere de la construcción de capacidades empresariales para el aprovechamiento del conocimiento y la tecnología, por lo cual para el aparato productivo es central que exista demanda por servicios de asistencia técnica, y una oferta robusta que los provea, así como calidad en la gerencia. Según un estudio del CPC con el Instituto de Tecnología de Georgia (Georgia Tech) de 243 empresas de Cali, Medellín, Bucaramanga y Barranquilla, el 67 % de las empresas manufactureras utilizaron asistencia externa en los últimos dos años. Las empresas pequeñas y jóvenes tienen menor probabilidad de utilizar servicios de asistencia técnica privados y trabajar con universidades.

En cuanto a calidad de la gerencia, el World Management Survey sitúa a Colombia por debajo del promedio de Latinoamérica y por debajo de México, Chile, Argentina y Brasil en prácticas gerenciales. Particularmente, el desempeño de la gerencia en cuanto a gestión de operaciones es bajo.

 

Innovación

De acuerdo con la Encuesta de Desarrollo e Innovación Tecnológica del DANE, entre 2009 y 2015 disminuyó la proporción de empresas manufactureras y de servicios innovadoras, tanto en sentido amplio como en sentido estricto. En el caso del sector manufacturero, la proporción pasó de 34,3 % a 19,3 %, mientras que en servicios pasó de 31,5 % a 22,7 % en ese período.

Detrás de estos retrocesos se encuentran diferentes barreras que las empresas enfrentan para la innovación. Según la misma encuesta del DANE, el principal obstáculo que identifican las empresas para innovar es la escasez de recursos propios (24 % de las empresas), seguido por la facilidad de imitación por terceros (18 %) y la incertidumbre frente a la demanda de bienes o servicios innovadores (17 %). Para aquellas empresas que tuvieron la intención de innovar, pero no lograron culminar el proceso, los principales obstáculos también están principalmente relacionados con recursos: tanto escasez de recursos propios, como falta de acceso a financiamiento externo e información sobre instrumentos públicos de apoyo.

Por otra parte, en el Ranking de Innovación Empresarial realizado por la ANDI en 2017, 42 % las empresas que no innovan afirman que, aunque saben que es importante, no saben cómo hacerlo; y 20 % responden que la alta gerencia o la junta directiva no ven la necesidad de innovar (ANDI, 2017).

Recomendaciones

Ciencia, Tecnología e Innovación

Informe Nacional de Competitividad 2008-2009

Ciencia, Tecnología e Innovación

Los aumentos de productividad son los que le permiten a una sociedad alcanzar y mantener altos estándares de vida en el largo plazo. La innovación hace posible mejorar permanentemente la productividad. En consecuencia, de la capacidad de innovación de una nación depende en gran medida que pueda ser competitiva y alcanzar la prosperidad colectiva.

La Tabla 10 contiene algunos de los indicadores más importantes para evaluar el desempeño en relación con el desarrollo científico y tecnológico de un país. Como puede observarse, Colombia aparece en los últimos lugares dentro del grupo de países de referencia, tanto en los indicadores de insumos para la innovación tecnológica (tales como investigadores y número de artículos científicos), como los indicadores de productos (outputs) de la innovación (patentes, o ingresos por regalías), y en aquellos que reflejan el grado de absorción tecnológica (como el pago de regalías y licencias).

 

 

No basta con que un país tenga capacidades científicas y tecnológicas para que éstas se traduzcan en innovaciones productivas. La innovación productiva necesita un ambiente para el emprendimiento innovador. Los emprendedores son motores cada vez más importantes de la innovación. Las pequeñas empresas son un mecanismo esencial para la comercialización de nuevas tecnologías y descubrimientos (US Council on Competitiveness
2007).

Por lo tanto, dado que por definición se trata de una actividad riesgosa, el emprendimiento innovador requiere poder salir rápido de un negocio que
no sea exitoso. Como lo ha indicado el Banco Mundial (2007), en los países donde los procedimientos de quiebra y cierre de negocio son ineficientes, los negocios que no son viables mantienen recursos de capital y humanos que bien podrían estar siendo usados en actividades más productivas. En Colombia, de acuerdo con el Informe del Doing Business 2009, toma aproximadamente tres años cerrar un negocio (véase Gráfico 11), lo que constituye una carga excesiva sobre los emprendedores.

 

 

Como ya se mencionó, los procesos de innovación siempre generan grandes riesgos para las empresas. Esto se debe a que al ser los pioneros de nuevos productos y procesos, existirá incertidumbre en lo exitoso que éstos puedan llegar a ser. Para tener incentivos para innovar, es necesario que los emprendedores cuenten con la capacidad de acceder a la financiación proveniente de capital de riesgo. El vínculo entre capital de riesgo e innovación es muy importante: los académicos Samuel Kortum y Josh Lerner han demostrado que un dólar de capital de riesgo puede ser hasta 10 veces más efectivo en estimular una patente, que un dólar en un departamento de investigación y desarrollo corporativo tradicional (The Economist, 2007). En Colombia, los empresarios perciben que no cuentan con fuentes de capital de riesgo para llevar a cabo el desarrollo de sus proyectos innovadores (véase Gráfico 12). Esta situación es similar con nuestros competidores de la región, con excepción de Chile.

 

 

Una vez se identifique al interior de las empresas la oportunidad de innovar o mejorar su productividad, se hace inminente la necesidad de usar nuevas tecnologías. En Colombia, los empresarios perciben que las posibilidades de adquirir y absorber nuevas tecnologías son pocas (véase Gráfico 13). De acuerdo con el FEM (2008), Colombia ocupa la última posición entre los países de referencia y el puesto 101 entre 134 países del mundo.

 

Ciencia, Tecnología e Innovación

Informe Nacional de Competitividad 2010-2011

Ciencia, Tecnología e Innovación

Si continuamos haciendo lo que siempre hemos hecho, obtendremos los resultados que siempre hemos tenido. Crecer para mejorar de forma rápida y sostenida la calidad de vida de los colombianos requiere de una estrategia de desarrollo fundamentada en un proceso permanente de transformación productiva que necesita, de manera ineludible, la creación de nuevas y mejores capacidades de innovación en el país.

En general, la existencia y calidad de las actividades innovadoras de un país depende de dos cosas: primero, de un marco regulatorio apropiado, en términos de un sistema de propiedad intelectual eficiente y de uso masivo, así como de una política nacional de CTeI que defina prioridades y articule esfuerzos alrededor de estas actividades; segundo, de la existencia de un conjunto de capacidades que permitan ejecutar satisfactoriamente los lineamientos establecidos. En este sentido, es importante aclarar que es rol del Estado encargarse de lo primero, de forma tal que se garantice un ambiente apropiado para las actividades de CTeI y se facilite así que el sector privado adquiera las capacidades necesarias para innovar.

Dentro de estas capacidades se encuentran: (1) las tecnológicas, asociadas a empresas, equipos y al conocimiento que posee el capital humano; (2) las de absorción y adaptación, relacionadas con el uso del conocimiento existente y la rápida incorporación de los nuevos desarrollos, así como con la atracción y retención de personal calificado; (3) las de articulación, que permiten la conexión de oferta y demanda de conocimiento, garantizando la pertinencia de los esfuerzos de investigación; (4) las financieras, que aseguran la adecuada disponibilidad de recursos para la puesta en marcha de las iniciativas.

Bajo esta óptica, la situación colombiana actual es poco alentadora. La Tabla 1 muestra algunos indicadores de CTeI, y hace evidente, dentro del contexto internacional, que en el país existe un importante retraso en el proceso de desarrollo y acumulación de las capacidades necesarias para innovar.

En general, las capacidades tecnológicas son pobres debido a la escasez de personal calificado, en términos de graduados en ciencias básicas (solo equivalen al 1,6% del total de graduados de educación superior entre 2001 y 2009) y en personal dedicado a la investigación y al desarrollo (solo hay 0,23 investigadores por cada mil habitantes, cifra que contrasta con los niveles de países como Argentina, Brasil, Irlanda y República Checa, que cuentan con 6, 8, 18 y 21 veces, más investigadores que Colombia, respectivamente).

A la falta de personal se le suma la poca capacidad de absorción tecnológica, situación grave en países que, como el nuestro, tienen pocas facultades para la creación primaria de conocimiento y un vasto campo para adaptar y beneficiarse de tecnologías desarrolladas en el exterior. Esta deficiencia se refleja de manera cuantitativa en el pago de regalías y licencias, rubro en el que el país gasta dos veces menos que Venezuela, cinco veces menos que Argentina y más de mil veces menos que Irlanda. En este sentido, el Gráfico 1 muestra el desempeño de los países de acuerdo a la capacidad de sus firmas para absorber nueva tecnología, como lo refleja la encuesta anual del Foro Económico Mundial. La debilidad del país es manifiesta. A pesar de haber escalado diez puestos durante el último año, aún nos encontramos en las últimas posiciones dentro de los países de referencia y a una considerable distancia de los países latinoamericanos mejor posicionados (Brasil y Chile).

 

 

De igual forma, existen importantes falencias en las capacidades financieras. Una de las más importantes es el bajo gasto en investigación y desarrollo (a pesar del incremento del presupuesto de Colciencias), de tan solo 0,15% del PIB, resultado de la pobre inversión tanto del sector público como del sector privado2. En este indicador, de acuerdo al IMD, el país se ubica en el puesto 52 entre 56. Por otro lado, también hay problemas de disponibilidad de recursos para financiar iniciativas productivas inherentemente riesgosas como son aquellas intensivas en CTeI, como se presenta en el Gráfico 2, donde el país, se encuentra en la mitad de la muestra, en una posición aún distante de países como Chile y Portugal.

 

 

 

Ciencia, Tecnología e Innovación

Informe Nacional de Competitividad 2011-2012

Ciencia, Tecnología e Innovación

Colombia se encuentra rezagada en muchas áreas frente a otros países con un nivel de desarrollo económico similar y con sus pares en la región latinoamericana. Pero el mayor atraso se presenta en su lento avance por convertirse en una economía del conocimiento.

Según el Foro Económico Mundial (FEM) y de acuerdo a la teoría de desarrollo, las economías pueden encontrarse en una de tres etapas del desarrollo: en la primera se encuentran los países que compiten con base en sus dotaciones iniciales de factores –trabajo no calificado y recursos naturales–; en la segunda están los países cuya competitividad está dada por la eficiencia con que utilizan sus factores –procesos de producción más eficientes y productos de mayor calidad–, etapa en la que se encuentra Colombia según el FEM; y, en la tercera, tienen cabida los países que compiten por la capacidad de sus empresas de crear productos innovadores. Estas últimas son las denominadas economías del conocimiento.

El país no ha hecho los avances que le permitirían llegar a esta tercera etapa del desarrollo. Pero esta realidad puede comenzar a cambiar gracias al impulso que le está dando al tema el presente gobierno. No obstante, los retos son todavía grandes para alcanzar a Chile, Brasil o Corea, países de referencia para Colombia.

En este sentido, con el propósito de poner la innovación al servicio de la agenda de competitividad y hacer de ella el eje principal de la transformación productiva del país; desde mediados de 2011, se puso en marcha la articulación entre el SNC y el SNCTI. La importancia de dicha articulación radica en que integrar en una sola estas dos políticas nacionales permite generar una mayor convergencia entre instancias públicas y actores privados de nivel estratégico, entidades ejecutoras y mecanismos que actualmente operan de manera separada y con énfasis diferentes. La articulación permitirá una mayor concertación estratégica, tanto a nivel nacional como regional.

De otro lado, el Gobierno ha elaborado la ENIC, según la cual: “La ‘prosperidad para todos’ requiere la definición de una estrategia nacional de innovación para lograr un crecimiento económico sostenido y sostenible, social y ambientalmente. A través de una estrategia nacional de innovación, el país realizará un cambio en sus patrones productivos y culturales que le permitirá generar valor agregado a partir de la creación, difusión y aplicación del conocimiento en cualquier sector y por parte de cualquier miembro de la sociedad”.

En dicha estrategia se contempla el fortalecimiento de tres pilares fundamentales para la innovación. El primero es el capital humano de calidad en los niveles de formación técnica y profesional avanzado. En segundo lugar está la innovación empresarial y el emprendimiento innovador, un pilar que busca garantizar la existencia de una masa crítica de empresas innovadoras, una dinámica de difusión de mejores prácticas de gestión y un ecosistema que estimule el emprendimiento innovador. El tercer pilar es el desarrollo de capacidad científica y tecnológica relevante para abordar los desafíos del desarrollo productivo, económico y social del país.

Adicionalmente, la ENIC postula que esos tres pilares requieren de plataformas habilitantes clave y de la superación de desafíos sociales que permitan el desarrollo de negocios innovadores en Colombia. Entre las plataformas habilitantes se incluyen factores que en la actualidad limitan el desarrollo dinámico de Colombia, como lo son la logística, las telecomunicaciones y el acceso a banda ancha.

De otra parte, mediante Acto Legislativo se modificaron los artículos 360 y 361 de la Constitución Política de Colombia para constituir el Sistema General de Regalías. Dicho Sistema establece que se destinará 10% de los ingresos por concepto de regalías al financiamiento de proyectos de CTeI.

Se estima que durante los próximos ocho años los recursos de regalías alcancen $94,8 billones, más del doble de los $46,6 billones generados por este concepto entre 2000 y 2011 (Gráfico 1). El Fondo de CTeI contará entonces con 10% de estos recursos, alrededor de $1 billón anualmente. Se espera que con esta nueva fuente de financiamiento la inversión pública en actividades de CTeI se triplique y se aproxime a 0,3% del PIB por año.

 

Ciencia, Tecnología e Innovación

Informe Nacional de Competitividad 2012-2013

Ciencia, Tecnología e Innovación

El 8 de septiembre de 2011, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) hizo el lanzamiento de la Estrategia Nacional de Innovación (ENI), un instrumento que abordaría los lineamientos de política y el arreglo institucional que permitirían poner en buena marcha la llamada ‘locomotora de la innovación’. Sin embargo, más de un año después, dicho instrumento sigue sin ver la luz.

La complejidad natural de un asunto sistémico, como lo es la innovación, va más allá de su interrelación con la ciencia y la tecnología, dos elementos centrales desde cualquier óptica desde la que se aborde el tema, y pasa por consideraciones –y todas las posibles relaciones entre ellas– tales como la institucionalidad para su desarrollo; la inversión pública y privada en investigación y desarrollo; la disponibilidad de infraestructura física y digital de calidad; la formación, la calidad y el aprovechamiento del capital humano, y el papel del sector privado, entre otros que sobrepasan el alcance del presente capítulo. Los temas mencionados se abordarán en esta sección, después de dar una mirada general al ambiente para la innovación existente en el país.

Una aproximación útil para comparar, de forma general, qué tan desarrollado está el ‘ecosistema’ para la innovación de un país es a partir del Índice de Complejidad Económica (ICE) desarrollado en Hausmann et al. (2011). Según esta medida, si para producir un determinado producto se necesita cierto tipo y cierta combinación de conocimiento en particular, entonces los países que fabrican ese producto necesariamente tienen el conocimiento necesario para hacerlo. El ICE parte de esta observación y considera que la diversidad y la sofisticación de productos que un país crea está estrechamente relacionada con el conocimiento que poseen sus ciudadanos y de su articulación a través de sus organizaciones y mercados.

Colombia ocupa el puesto 54 entre los 128 países que contempla el ICE y el quinto entre los 21 países de América Latina y el Caribe incluidos en el índice, después de México (20 en el ranking general), Panamá (30), Costa Rica (49) y Brasil (52); y supera a Chile (78), Ecuador (93), Nicaragua (97), Bolivia (101) y Venezuela (111). La posición de Colombia es aceptable, cercana a la que ostenta una economía como la brasilera, aunque dista de la ocupada por México e incluso de las de países vecinos de menor tamaño económico, como Panamá y Costa Rica (Gráfico 1).

 

 

Sin embargo, sorprenden dos aspectos que surgen del análisis de datos del ICE: por un lado, la evolución de la complejidad económica del país entre 1964 y 2008 es de las más positivas a nivel global. Al agrupar los países por esta condición, Colombia ocupa el puesto 35 entre 128 países. De otro lado, la evolución de su complejidad entre 1998 y 2008, aunque fue positiva, avanza a un ritmo mucho menor que entre 1964 y 2008. Al ordenar los países por esta variable, Colombia se ubica en la posición 72 (Gráfico 1).

La explicación de lo anterior parece obedecer al peso que ha adquirido la exportación de bienes primarios en la canasta total exportable del país (ver capítulo Política Comercial). Por lo tanto, es importante fortalecer cada elemento del ecosistema para la innovación de forma tal que se aprovechen los recursos provenientes de la exportación de commodities para favorecer un cambio estructural de la economía que conlleve la sofisticación de los emás productos que se crean en el país y ampliar así la diversidad y la sofisticación de los mismos, por la vía de una mayor incorporación de valor roveniente de la innovación.

El país debe crear un ambiente en el que pueda surgir una mayor diversidad de actividades productivas y, en particular, actividades que sean relativamente más complejas. Además se recomienda focalizar los esfuerzos, pues, en palabras de Hausmann: “Los países tienen mayores probabilidades de tener éxito en esta agenda si se concentran en productos que están cerca de sus capacidades de producción actuales, dado que se acilita la identificación y la provisión de las capacidades que hacen falta”. Este objetivo se podría lograr con la puesta en marcha de una estrategia nacional de innovación.

Ciencia, Tecnología e Innovación

Informe Nacional de Competitividad 2013-2014

Ciencia, Tecnología e Innovación

El papel de la Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI) en el crecimiento económico y en el fortalecimiento de la competitividad de los países es cada vez más relevante. El proceso de globalización, al generar mayor competencia entre países y firmas, ha incentivado a los agentes económicos a emprender procesos productivos más innovadores para diferenciar sus bienes y servicios de sus competidores.

Los países de ingreso medio-alto como Colombia tienen el reto de convertir a la CTeI en un generador de crecimiento económico y de competitividad de largo plazo. Este tipo de países debe dar un salto contundente hacia economías del conocimiento e innovación para garantizar su competitividad en un entorno cada vez más globalizado. Este reto surge porque es probable que sus ventajas competitivas en bienes básicos o de baja intensidad tecnológica sean propensas a disminuir en el tiempo.

Por un lado, los recursos naturales no renovables tienden a agotarse. Por el otro, los altos costos de producción, en particular la mano de obra, en relación con los de países con un nivel menor de desarrollo limitan las oportunidades comerciales de productos con un bajo nivel de diferenciación y sofisticación, cuya competitividad depende en gran medida de su costo de producción. En este contexto, para estos países es fundamental contar con un entorno de CTeI robusto que les permita profundizar el proceso de cambio estructural y apalancar una senda de crecimiento económico pronunciada de largo plazo (ver capítulo Política de Cambio Estructural).

Los principales indicadores de CTeI señalan que Colombia todavía no ha dado el salto contundente hacia una economía basada en el conocimiento y la innovación. La inversión en actividades de ciencia, tecnología e innovación (ACTI) y en Investigación y Desarrollo (I+D) como porcentaje del PIB no ha crecido de manera significativa en la última década (gráfico 1). La inversión en ACTI como porcentaje del PIB sólo creció 10 puntos básicos al pasar de 0,35% en 2003 a 0,45% en 2012. Lo anterior implica que el país sólo aumentó su inversión en ACTI en $223.000 millones anuales en promedio durante este período. El bajo crecimiento de la inversión en ACTI es preocupante si se tiene en cuenta que esta inversión en Latinoamérica creció a una tasa casi tres veces mayor que la de Colombia entre 2003 y 2010.

 

Ciencia, Tecnología e Innovación

Informe Nacional de Competitividad 2016-2017

Ciencia, Tecnología e Innovación

El principal reto del país en CTI es aprovechar de manera más efectiva los recursos y las Actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ACTI) en el sector productivo, para que pueda beneficiarse del talento humano, los resultados de investigación y la infraestructura científica y tecnológica del país.

Hoy en día, la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI) son la columna vertebral del progreso económico y la competitividad. Los países que han definido como meta el progreso económico han hecho grandes inversiones en CTI para desarrollar capacidades –entendidas como capital humano, conocimiento y tecnologías–, con el fin de facilitar la producción de bienes y servicios más sofisticados.

Durante los últimos diez años Colombia ha presentado un avance tímido en CTI. A pesar de que el monto invertido en las Actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ACTI) tuvo un crecimiento del 40% durante el período 2006-2015 y de la creación del Fondo de CTI del Sistema General de Regalías, el país se encuentra a mitad de camino de alcanzar la inversión promedio de América Latina, y debe duplicar dicha inversión en los próximos dos años si aspira a alcanzar la meta del 1% del PIB en 2018. Por otro lado, la principal fuente de recursos de las ACTI en el país sigue siendo el sector público con 50,2% de la inversión en 2015, mientras que el sector privado aportó el 38,8% y las Instituciones de Educación Superior el 9,5%.

Gráfico 1. Inversión en Actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ACTI e I+D) como porcentaje del PIB. Colombia y América Latina, 2006 – 2015.

graf1cti

Fuente: Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT).

El monto invertido en I+D (Investigación y Desarrollo Tecnológico) tuvo un crecimiento similar al de las ACTI y alcanzó el 0,23% del PIB en 2015, pero sigue siendo bajo en comparación con el de los demás países de la región. Además, los resultados de dicha inversión no se corresponden con su aumento, como lo evidencia la reducción del 71% en el número de empresas innovadoras desde 2011.

En cuanto a generación de conocimiento, los esfuerzos para contar con más investigadores en el país no son suficientes, y dependen de la disponibilidad de recursos de Colciencias. Entre 2006 y 2012 hubo una reducción del 6,8% en el número de investigadores por millón de habitantes, lo que ubica al país en los últimos lugares de América Latina, por debajo de Ecuador, Venezuela y Bolivia. Además, a diferencia de lo que sucede en otros países, la principal fuente de empleo de investigadores es la academia, mientras que las empresas y el gobierno vinculan la menor cantidad de investigadores, aunque son ellos quienes podrían realizar los esfuerzos más importantes para incorporar talento con mayores capacidades de análisis y conocimiento especializado.

Otro indicador de la capacidad de generación de conocimiento es la solicitud y concesión de patentes por millón de habitantes. En 2014, Colombia tuvo 45,1 solicitudes de patente por millón de habitantes, y una tasa de concesión de 2,2. Aunque el número de solicitudes es inferior a los de Brasil, Chile, México y Argentina, la tasa de patentes concedidas es la tercera más alta de América Latina y supera las de México y Brasil.

En materia de publicaciones científicas y tecnológicas por cada cien mil habitantes, entre 2006 y 2013 Colombia fue el segundo país con mayor crecimiento entre los países de referencia, pues incrementó sus publicaciones en un 206%. Sin embargo, este crecimiento no basta para alcanzar a países representativos de América Latina como Chile y Brasil. Por otra parte, el 86,4% de la producción científica del país fue publicado en revistas nacionales, de las cuales solo el 13,8% se encuentra en índices internacionales y el 45% en las categorías de más baja calidad del Publindex.

En cuanto a innovación, en 2014 el porcentaje de empresas innovadoras fue de 0,1% en el sector de industria y de 0,03% en el de servicios. La inversión en ACTI de la industria manufacturera se concentró en la compra de maquinaria y equipo, aunque la participación de este ítem sobre el total de inversión en ACTI se redujo del 90% al 75% entre 2007 y 2014. Durante este periodo ganaron importancia la transferencia tecnológica y la ingeniería y diseño industrial que llegaron al 10% de la inversión respectivamente.

Con respecto a la institucionalidad, se considera que la aprobación del Conpes de CTI es uno de los pasos más importantes que debe dar el gobierno nacional para mejorar la coordinación de las entidades públicas en materia de instrumentos y uso eficiente de los recursos para ACTI.

Recomendaciones

  • Inversión

  • Inversión

  • Inversión

  • Inversión

  • Generación de conocimiento

  • Generación de conocimiento

  • Transferencia de conocimiento y tecnología

  • Innovación

  • Innovación

Ciencia, Tecnología e Innovación

Informe Nacional de Competitividad 2015-2016

Ciencia, Tecnología e Innovación

A pesar de haber sido declarada como una de las locomotoras, el país ha perdido 11 posiciones en el pilar de innovación del IGC en estos últimos cinco años y se ubica en el puesto 76 sobre 140 países en 2015. El INC 2015- 2016 incluye un capítulo de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI) donde se hace un análisis integral del estado del país en este frente.

Colombia tiene un reto enorme si pretende incrementar la inversión en Actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ACTI) de 0,57% del PIB en 2014 a 1,0% en 2018. Esta meta implica que para el cuatrienio 2015-2018 la inversión total del país alcance $26,6 billones, 46,9% superior al cuatrienio anterior. Para lograr este objetivo, se necesitaría que la inversión del sector público se incremente en 22,3% y alcance los $14.1 billones. Por su parte, la inversión del sector privado debe duplicarse y alcanzar los $11,8 billones. Este escenario se ve poco probable dadas la situación fiscal y la falta de señales e incentivos contundentes para que el sector privado haga su parte.

Gráfico 1: Inversión en actividades de ciencia, tecnología e innovación (ACTI) por fuente de financiamiento (billones de pesos corrientes 2010-2014 y 2015-2018.

grafCTI

Fuente: Consejo Privado de Competitividad con base en el Informatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología, la Red Iberoamericana de Ciencia y Tecnología el DANE y el Fondo Monetario Internacional.

Para dar saltos importantes en este tema, es necesario que el documento Conpes sobre Política de CTeI que se está elaborando en el marco del SNCCTeI sea declarado de importancia estratégica. Así mismo, se necesita que los flujos de inversión pública necesarios para llevar a cabo esta estrategia sean aprobados por el Consejo Superior de Política Fiscal (Confis) y por el Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes).

Por otro lado, es necesario que el SNCCTeI sea la instancia donde se tomen decisiones para mejorar el desempeño de la CTeI y su impacto en el desarrollo productivo del país. Para que este sistema realmente pueda articular a las diferentes entidades que tienen responsabilidad con respecto al diseño e implementación de estrategias de CTeI, se recomienda que las entidades públicas – en el marco del Comité Ejecutivo del SNCCTeI liderado por Presidencia de la República– tomen decisiones de distribución presupuestal de acuerdo con los retos que se planteen en el documento Conpes y con análisis de desempeño periódicos de los distintos programas de CTeI ejecutados por las diferentes entidades del nivel central.

Recomendaciones

  • Institucionalidad para la CTeI

  • Institucionalidad para la CTeI

  • Institucionalidad para la CTeI

  • Institucionalidad para la CTeI

  • Inversión en actividades de CTeI

  • Generación de conocimiento y tecnología

  • Inversión en actividades de CTeI

  • Inversión en actividades de CTeI

  • Institucionalidad para la CTeI

  • Transferencia de Conocimiento y Tecnología

  • Innovación