Corrupción

Informe Nacional de Competitividad 2018-2019

Corrupción

La corrupción es un síntoma de una enfermedad más profunda: la debilidad estatal. De hecho, las gobernaciones con peores resultados en el Índice de Gobierno Abierto y el Índice de Transparencia de las Entidades Públicas, son aquellas ubicadas en zonas de periferia y con menores capacidades estatales.

RecomendaciónPlazo¿Quién puede hacer
la diferencia?
Tipo de
recomendación
Poner en marcha la ventanilla única de denuncias y extender su uso a los recursos del posconflictoCortoSecretaría de Transparencia de
la Presidencia de la República
Acción pública
Establecer una estrategia de rendición de cuentas, seguimiento y transparencia a los recursos del posconflictoCortoSecretaría de Transparencia de la Presidencia de la República y Alta Consejería para el PosconflictoAcción pública
Extender el uso de pliegos-tipo a procesos de contratación diferentes a obras públicas y privilegiar la competencia en todas las modalidades de contrataciónMedianoAgencia de contratación pública Colombia Compra EficienteAcción regulatoria
Acelerar la implementación total y obligatoria del SECOP IIMedianoAgencia de contratación pública Colombia Compra EficienteAcción regulatoria
Fortalecer el proceso de asignación y discusión del presupuesto de inversión regionalizadoMedianoCongreso de la República y MinhaciendaAcción regulatoria
Fortalecer el sistema de financiación de las campañas electoralesLargoCongreso de la República, Consejo Nacional Electoral y sector privadoCoordinación público privada
Fortalecer las políticas anticorrupción en las empresasMedianoSector privadoAcción pública
Implementar un régimen de protección de delatores sin beneficios pecuniarios por denunciarLargoConsejo Superior de Política CriminalAcción regulatoria
Contar con un régimen jurídico con beneficios delimitados en casos de delación a los corruptosLargoConsejo Superior de Política CriminalAcción regulatoria
Implementar y aplicar códigos de conducta en las escuelasMedianoMineducación y sector privadoCoordinación público privada
Entrenar a docentes en derechos humanos y de los niñosMedianoMineducación y sector privadoCoordinación público privada
Incluir lecciones anticorrupción en los currículos de las escuelasMedianoMineducación, sector privadoCoordinación público privada
Promover la veeduría ciudadana a los recursos públicos mediante concursosCortoSecretaría de Transparencia y gobiernos localesAcción pública
Usar las ciencias del comportamiento para disminuir las acciones corruptasMedianoGobierno nacional y sector privadoCoordinación público privada

Corrupción

Informe Nacional de Competitividad 2017-2018

Corrupción

La corrupción es un fenómeno que desvía recursos y esfuerzos públicos que podrían utilizarse en la superación de obstáculos del desarrollo. Implica un costo de oportunidad que se genera a expensas de los recursos públicos requeridos para mejorar los niveles de atención en salud, aumentar las coberturas en educación y construir mejor infraestructura pública.

Corrupción en el sector público

El Índice de Gobierno Abierto (IGA) refleja la capacidad del Estado para generar una apropiada rendición de cuentas, y evalúa la gestión pública territorial para cumplir con reglas anticorrupción. Este indicador revela que existen amplias disparidades regionales entre gobernaciones y muestra que son aquellas ubicadas en zonas de frontera o periferia las que obtienen los peores resultados. Ese patrón se mantiene al cruzar el desempeño del IGA con el Índice de Transparencia de las Entidades Públicas realizado por Transparencia por Colombia para el periodo 2015-2016. En particular, es preocupante que los departamentos y alcaldías donde ambos índices coinciden se sitúen en las zonas más alejadas del centro del país, que son precisamente aquellas con menores capacidades estatales.

Corrupción en el sector privado

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, estándares de ética corporativa fuertes contribuyen a proteger a las empresas de prácticas como el soborno, y a alinear los intereses de accionistas y administradores alrededor de un tema en común: la productividad. Esto incluye mecanismos como una apropiada rendición de cuentas y esquemas de información avalada por auditorías independientes (Foro Económico Mundial, 2016).  En ese sentido, el indicador de comportamiento ético de las firmas del Foro intenta capturar la ética corporativa de estas en su interacción con otros actores públicos y privados. En la medición más reciente el país registra un valor de 3,25, siendo 7 el mejor desempeño. Aunque esto ubica al país por encima de México, Perú, Brasil y Argentina, preocupa que Colombia ha desmejorado en el tiempo en este indicador: mientras que en 2006 se ubicaba en el puesto 34 entre 122 países –con un puntaje de 4,69– en el 2017 se sitúa en el puesto 125 entre 137 países, y se redujo en más de un punto su puntaje total.

Corrupción y debilidad estatal

En el caso en que algunas empresas son las principales beneficiarias de las influencias políticas por la debilidad del Estado, se hace referencia a una economía de captura, en la que los burócratas otorgan en privado una gama de ventajas para esas empresas (Hellman, Jones, & Kaufmann, 2000). Este tipo de prácticas pueden hacerse evidentes en los procesos de compra pública, por ejemplo, en una licitación pública una empresa podría pagar un porcentaje del valor del contrato para tener una ventaja competitiva sobre los otros oferentes. Así, algunas empresas parecen correctas, ya que cumplen con esquemas de compliance y encajan con los requisitos de convocatorias públicas, pero en realidad cuentan con acuerdos corruptos para ser favorecidas. Algunas señales de captura regulatoria en las compras públicas tienen que ver con la ejecución de pliegos a la medida en procesos de contratación pública. En esa línea, llama la atención que diferentes hallazgos respecto al Programa de Alimentación Escolar (PAE) ponen de manifiesto problemas en su contratación para algunos departamentos, e incluso en modalidades de selección competitivas, el PAE cuenta en su gran mayoría con un solo oferente habilitado. Al mismo tiempo, se observan patrones de especificidades en los pliegos de contratación.

Recomendaciones

Corrupción

Informe Nacional de Competitividad 2010-2011

Corrupción

La corrupción constituye uno de los principales obstáculos para la consecución de un alto grado de competitividad y, por consiguiente, para el crecimiento económico de un país. Lo anterior en la medida en que la corrupción disminuye los recursos del Estado, desincentiva la inversión y el emprendimiento, y reduce la dinámica de los mercados.

Esto, sumado al hecho de que la corrupción —al permitir la obtención de beneficios injustificados, afectar la productividad del país y facilitar la desviación de los recursos públicos— acrecienta de forma significativa la inequidad, la pobreza y la violación de los derechos sociales y políticos de los ciudadanos. Como se ilustra en el Gráfico 1, existe una correlación negativa entre la percepción de la corrupción y el ranking de un determinado país en el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial (FEM).

 

 

En primera instancia, la corrupción afecta la competitividad por cuanto menoscaba el patrimonio general del Estado y, con ello, reduce la inversión pública en la promoción de factores determinantes para la misma, tales como la educación, la infraestructura, la salud y las TIC, entre otros. De igual forma, afecta la competitividad en la medida en que la disminución de los recursos del Estado producida por el fenómeno de corrupción, junto con la necesidad del mismo de mantener su nivel de gastos, puede generar inestabilidad fiscal y, por ende, macroeconómica. En este mismo orden, el menoscabo del patrimonio general del Estado resultante de la corrupción, afecta la competitividad por cuanto disminuye la inversión pública en la provisión de bienes públicos específicos requeridos para impulsar el desarrollo de ciertos sectores de la economía nacional capaces de promover la inversión, la productividad y el empleo.

Cabe mencionar que la disminución del patrimonio general del Estado, resultante de prácticas corruptas, afecta principalmente a la población de escasos recursos, convirtiéndose de esta manera en un fenómeno muy regresivo. Esto se debe a que, cuando existe corrupción, los recursos del Estado se dejan de destinar a la función de redistribución de ingresos, vía inversión social, cuyos principales destinatarios son las personas y empresas que más dependen de las inversiones públicas, para desviarse hacia el patrimonio privado de unos pocos.

Es necesario resaltar que la corrupción cuenta con diversas manifestaciones. Algunas de ellas, sin pretensión de ser taxativos ni exhaustivos, son: 1) el robo de los recursos del Estado (cleptocracia), 2) la desmedida preferencia para otorgar concesiones o empleos públicos (nepotismo), 3) el favorecimiento a quienes poseen la riqueza (plutocracia), 4) la concesión de favores a cambio de apoyo electoral (clientelismo político), 5) la apropiación, uso o indebida aplicación de bienes o empresas del Estado (peculado), 6) el constreñimiento por parte de un funcionario público a un privado para dar o prometer utilidad indebida (concusión), 7) la aceptación de utilidades por parte de un funcionario público para retardar u omitir un acto propio de su cargo, para ejecutar uno contrario a sus deberes oficiales o para ejecutar acto contemplado entre los mismos (cohecho), 8) el ofrecimiento a un servidor público de otro Estado de una utilidad, a cambio de que este realice u omita cualquier acto en el ejercicio de sus funciones, relacionado con una transacción económica o comercial (soborno internacional), 9) la captura o la reconfiguración cooptada del Estado por parte de actores ilegales, entre muchas otras.

Ahora bien, a pesar de que existen múltiples manifestaciones de la corrupción, en el presente documento nos vamos a centrar en los casos donde los funcionarios públicos y el sector privado realizan conjuntamente este tipo de actos para la obtención de beneficios privados. La razón de dicha decisión es que, a pesar de que todas las manifestaciones de la corrupción afectan de forma significativa la competitividad, dichos casos tienen una mayor visibilidad y un mayor impacto en la misma.

Dado que la corrupción es una práctica ilícita y, por ende, oculta al escrutinio público, es muy difícil obtener mediciones reales y precisas de dicho fenómeno. Es más, en la actualidad la mayoría de las iniciativas para medir la corrupción consisten en encuestas de percepción o en índices basados en experiencias puntuales6. Tal ausencia o disparidad en los resultados de las mediciones de la corrupción obstaculizan el diagnóstico, la explicación y la formulación de posibles soluciones a dicho fenómeno. Teniendo en cuenta dichas restricciones, a continuación se presenta un diagnóstico general, tanto de la situación de Colombia en materia de corrupción, como de los principales obstáculos que enfrenta el país para superar este fenómeno.

En relación con la percepción de la corrupción, Colombia supera a sus principales competidores regionales, pero aun cuenta con grandes oportunidades para mejorar, ya que de acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción 2009, publicado por Transparencia Internacional, Colombia ocupa el puesto 75 entre 180 países, igualando a países como Brasil, que también ocupa el puesto 75, y superando a países como, México, Argentina y Venezuela, los cuales se encuentran en los puestos 89, 106 y 162, respectivamente (ver Gráfico 2). A pesar de esto, al obtener un puntaje de 3,7 sobre 10, Colombia aún se encuentra por debajo del puntajepromedio mundial (4/10) y del puntaje promedio de los países de la muestra, cuyos pasos Colombia pretende seguir (5,8/10).

 

Corrupción

Informe Nacional de Competitividad 2011-2012

Corrupción

Según el Banco Mundial, la corrupción es sin duda el mayor obstáculo para el desarrollo económico y social de un país. Su ejercicio no solo menoscaba los recursos que el Estado utiliza para satisfacer las necesidades de sus habitantes; también desincentiva la realización de inversiones, frena el desarrollo económico, perpetúa los niveles de pobreza, promueve la ineficiencia, la inestabilidad y la violencia. No en vano, existe una correlación positiva entre el nivel de transparencia de un país y su puesto en el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial. A mayor control de la corrupción, mayor el nivel de competitividad (Gráfico 1).

 

La corrupción se define como el abuso del poder público para la obtención de beneficios privados, y su ocurrencia se explica por múltiples causas: sobre-regulación administrativa (exceso de trámites), lentitud de la Administración Pública (que induce a la compra de funcionarios para agilizar decisiones), baja probabilidad de sanciones disciplinarias o penales a funcionarios corruptos, bajo nivel salarial de funcionarios públicos, existencia de
normas jurídicas confusas y dispersas, falta de información de los ciudadanos sobre las actuaciones específicas de los órganos del Estado, ausencia de un mercado abierto y competitivo, falta de controles internos en las entidades públicas, débil rendición de cuentas de las entidades a los ciudadanos, desigualdad en la distribución del ingreso, bajos niveles educativos y protección débil a la libertad de expresión, entre otras. Un país corrupto desaprovecha enormes recursos para invertir en educación, salud, infraestructura, empleo, tecnologías de la información y, en general, en desarrollo. Si bien no existe una fórmula exacta para cuantificar el costo de la corrupción en Colombia, se estima que la corrupción le cuesta al Estado $9 billones anuales; es decir, alrededor de 1,6% del PIB. El resultado de esta fuga de recursos se puede resumir en una frase: estancamiento competitivo.

Colombia es un país con altos niveles de corrupción; los índices nacionales e internacionales así lo demuestran. Según el Informe de Competitividad Global 2011-2012 del Foro Económico Mundial (FEM), la corrupción es de lejos el factor más problemático para hacer negocios en Colombia (Gráfico 2).

 

 

El mismo informe le otorga bajas calificaciones al país en los índices relacionados con transparencia y corrupción. Colombia obtuvo el puesto 118 entre 142 países en el indicador que mide el nivel de “desviación de recursos públicos”, lo que muestra que buena parte de los dineros públicos que deberían ser destinados a satisfacer las necesidades de los ciudadanos (como educación, salud o infraestructura), son utilizados para favorecer intereses privados. Así mismo, los colombianos perciben que los recursos del Estado son malgastados o utilizados para fines diferentes a los establecidos en la Constitución o en la Ley. No por otra razón Colombia se ubica en el puesto 89 entre 142 países en el indicador que mide el “despilfarro de recursos públicos”.

A lo anterior se suma la desconfianza ciudadana en los políticos, lo que se refleja en el puesto 84 que ocupa Colombia en el indicador sobre “confianza pública en los políticos”, y en el 99 en el indicador que mide el “favoritismo en las decisiones políticas”. Muchos ciudadanos no confían en las personas encargadas de representarlos ante las corporaciones públicas, y consideran que los beneficios del Estado solo se otorgan con fundamento en factores subjetivos y no objetivos (Cuadro 1).

 

 

Los indicadores del FEM en materia de corrupción están en línea con las mediciones que realiza Transparencia Internacional. Según el Ranking de Percepción de la Corrupción 2010 publicado por ese organismo, el país ocupa el puesto 78 entre 178 países en niveles de corrupción. Colombia retrocedió tres puestos en este ranking con respecto a los resultados de 2009. Por contraste, Brasil, Chile y España avanzaron seis, cuatro y dos puestos, respectivamente (Gráfico 3).

 

Corrupción

Informe Nacional de Competitividad 2012-2013

Corrupción

La corrupción es, sin duda, el factor que más dificulta la realización de negocios en Colombia (Gráfico 1), y lo ha sido -según los empresarios-, desde 2009. Esto es preocupante debido a que, de acuerdo con el Banco Mundial, la corrupción es el mayor obstáculo para el desarrollo económico y social de un país.

 

 

El fenómeno de la corrupción afecta, entre otras cosas, la estabilidad macroeconómica, la inversión extranjera directa, el desarrollo de la pequeña empresa y la superación de la pobreza, tal como lo señala el Banco Mundial (World Bank, 2012). En primer lugar, la estabilidad macroeconómica se ve afectada por la pérdida de ingreso gubernamental derivada de menores impuestos, derechos aduaneros, etc. También se ve comprometida por un gasto excesivo producto de inversiones innecesarias en beneficio de intereses particulares, o incluso por desvío de recursos públicos a particulares sin justificación alguna (World Bank, 2012).

En segundo lugar, no obstante los países corruptos atraen cierto nivel de inversión extranjera, normalmente lo hacen respecto de industrias extractivas, manufactura ligera u operaciones comerciales, todas las cuales no generan mayor riqueza en el largo plazo y pueden ser relocalizadas en cualquier momento si la corrupción se vuelve sistémica. Esto sin contar el efecto social que produce la atracción de industrias con bajos estándares éticos a un país (World Bank, 2012). En tercer lugar, la corrupción incrementa los costos de hacer negocios, especialmente para las pequeñas empresas (Kaufmann, 1997). Para el caso colombiano, se cree que el pago de sobornos equivale al 11% o el 15% del valor de un contrato estatal (Confecámaras, 2002; y 2006).

Finalmente, la corrupción es un factor que perpetúa la pobreza, en la medida en que, según evidencia empírica, son los pobres quienes en general se ven más afectados por la ella. En efecto, la situación de las personas con menores ingresos es grave en los países corruptos, donde normalmente la prestación de servicios públicos básicos requiere del pago de sobornos (Paul, 1997).

Corrupción

Informe Nacional de Competitividad 2013-2014

Corrupción

El fenómeno de la corrupción tiene unos costos muy altos para la sociedad. La corrupción hace que se invierta menos en salud y educación, incrementa los costos de hacer negocios y perjudica la inversión extranjera directa. Según el Reporte de Competitividad Global 2013-2014 del Foro Económico Mundial (WE), la corrupción es de lejos el factor más problemático para hacer negocios en Colombia (gráfico 1) En la medida en que este sea uno de los factores que más golpea el país en temas de competitividad, se debería dar prioridad a la lucha contra la corrupción. Esto es fundamental si se aspira a cumplir la meta de estar entre los tres países más competitivos de Latinoamérica para el 2032.

 

La creación de la Secretaría de Transparencia (oficina dependiente directamente del presidente de la República) como responsable del diseño de la política pública anticorrupción y de la coordinación de las entidades públicas en esta lucha fue un gran acierto del actual Gobierno. Es importante que se sumen a este esfuerzo los gobiernos departamentales, las alcaldías y los entes territoriales. También es fundamental que haya un compromiso fuerte y concreto del sector privado para combatir este flagelo.

A pesar de múltiples esfuerzos, Colombia sigue siendo un país con altos índices de corrupción; no sólo pública, sino también privada. Por el lado público, según el Índice de Competitividad 2013- 2014 del WEF, Colombia ocupa el puesto 129 entre 148 países en el indicador que mide la desviación de recursos públicos, el 97 en el indicador que mide los pagos irregulares o sobornos, el 109 en el que mide el favoritismo en las decisiones de los empleados públicos, el 106 en el relacionado con el despilfarro del gasto gubernamental y el puesto 75 (una mejora de ocho puestos con respecto al año pasado) en transparencia en el diseño de políticas públicas por parte del Gobierno.

Por el lado privado, el Anuario de Competitividad Mundial 2013 del Institute for Management Development (IMD), que tiene como una de mediciones las prácticas gerenciales, ubica a Colombia en el puesto 41 entre 59 países en el indicador que mide las prácticas éticas por parte del sector privado (IMD, 2013).

Si bien los índices internacionales no son concluyentes, principalmente porque son construidos con base en encuestas de percepción, sí constituyen un indicio sobre la mala situación que enfrenta el país en la materia.

Corrupción

Informe Nacional de Competitividad 2016-2017

Corrupción

Resulta preocupante que más del 58% de las licitaciones públicas en el país contaran con un solo proponente, cifra que asciende al 65,1% para las licitaciones a nivel territorial.

La corrupción es un obstáculo para la economía colombiana. Así lo revela el Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés), que evidencia que ésta ha sido uno de los factores más problemáticos para hacer negocios en el país durante los últimos diez años. Lo anterior coincide con diferentes estudios que comprueban que este fenómeno desestimula la inversión y el crecimiento económico, al tiempo que aumenta los niveles de desigualdad, e incluso distorsiona los incentivos del sector público, reduciendo su eficiencia. En consecuencia, no resulta sorprendente que los países más competitivos estén asociados a bajos niveles de corrupción.

Durante la última década Colombia no ha logrado mejorar en el índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional, e incluso ha empeorado en temas como favoritismo, desvío de fondos públicos, sobornos, y comportamiento ético del sector privado. Dicha situación demuestra que los importantes avances normativos que ha tenido Colombia en la lucha contra la corrupción necesitan esfuerzos adicionales para avanzar de manera más clara. Se requiere de una estrategia integral que logre atacar las diferentes causas que explican este fenómeno, las cuales pueden abarcar diferentes frentes, incluyendo el económico, el sancionatorio, el educativo y el cultural, entre otros.

Gráfico 1. Índice de percepción de la corrupción (0-100, donde 100 representa un país con corrupción nula). Colombia y países de referencia, 2015.

corrupcion1

Fuente: Transparencia Internacional.

La corrupción en Colombia afecta tanto al sector público como al sector privado. En el primer caso, resulta preocupante que, de acuerdo con Transparencia Internacional, Colombia es un país con una percepción alta de corrupción pública. Colombia se ubica en la posición 83 entre 167 países en esta dimensión, muy alejada del promedio de la OCDE y de líderes regionales como Uruguay y Chile.

Los retos de corrupción en el sector público son aún más evidentes a nivel territorial. En este sentido, se observa que, al revisar el Índice de Gobierno Abierto -el cual evalúa el cumplimiento de normas estratégicas anticorrupción mediante las buenas prácticas en organización, exposición y diálogo de la información en entidades territoriales- es evidente el espacio de mejora que aún tienen muchos gobiernos locales para cumplir con los estándares adecuados anticorrupción.

Por otro lado, la falta de competencia en los procesos de contratación pública prende una alarma sobre las posibles irregularidades que se cometen en este tipo de procesos, las cuales pueden responder a situaciones de corrupción. En este sentido, al analizar una muestra representativa de licitaciones públicas adjudicadas en 2014 en Colombia, se observa que existe una competencia muy baja en esta modalidad de contratación. Resulta preocupante que más del 58% de las licitaciones públicas en el país contaran con un solo proponente, cifra que asciende al 65,1% para las licitaciones a nivel territorial.

Gráfico 4. Porcentaje de licitaciones públicas con un único proponente: Total, nacional y territorial, 2014*.

corrupcion4
Fuente: Consejo Privado de Competitividad con base en SECOP.
*Nota 1: Tamaño de la muestra: 368 licitaciones públicas.
*Nota 2: Para aquellas licitaciones públicas con más de un adjudicado, el número de proponentes se calculó como el total de proponentes sobre el total de adjudicados.

En el caso del sector privado, se resalta el hecho de que el soborno es visto como una de las prácticas más comunes de corrupción en el entorno empresarial colombiano. Así lo revelan diversos estudios y encuestas que se han hecho en los últimos años. En particular, la última encuesta global de fraude realizada por Ernst & Young muestra que el 80% de los encuestados en Colombia considera que los sobornos son recurrentes en los negocios. En comparación con los países de referencia, dicho porcentaje únicamente es superado por Brasil y México.

Por su parte, la última encuesta sobre prácticas contra el soborno de Transparencia por Colombia y la Universidad Externado revela que más del 70% de las empresas encuestadas estiman que el valor del contrato que se paga de manera secreta para ganar la adjudicación de contratos se encuentra entre el 0% y el 20%, con un promedio ponderado de 17,3%.

Así mismo, de acuerdo con el Índice Global de Competitividad, Colombia presenta un desempeño muy pobre en términos del comportamiento ético de las firmas en su interacción con otros actores públicos y privados. A pesar de que el país supera a algunos países de la región en esta dimensión, se encuentra muy alejado del promedio de países de la OCDE.

Gráfico 7. Comportamiento ético de las firmas (1-7, donde 7 representa el mejor desempeño). Colombia y países de referencia, 2015.

corrupcion7
Fuente: WEF.

Teniendo en cuenta lo anterior, en el siguiente cuadro se presentan las principales recomendaciones que se proponen desde el CPC para reducir de manera efectiva la corrupción en el sector público y en el privado. Dichas recomendaciones responden a acciones públicas, privadas, regulatorias o público-privadas.

Recomendaciones

Corrupción

Informe Nacional de Competitividad 2014-2015

Corrupción

La corrupción resulta ser una de las razones más importantes detrás de los rezagos de los países en materia de competitividad, en particular porque, como se ha demostrado, este fenómeno desestimula la inversión, aumenta la desconfianza, y en general, resulta en una asignación ineficiente de recursos hacia áreas diferentes a aquellas que son clave para la productividad del país.

La corrupción afecta la confianza y la seguridad del sector empresarial para poder desarrollar sus actividades productivas. En este sentido, de acuerdo con el Índice Global de Competitividad 2014-2015 calculado por el Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés), el factor más problemático para hacer negocios en Colombia sigue siendo la corrupción.  Además, el porcentaje de encuestados que considera la corrupción como un factor problemático para los negocios es significativamente mayor al del resto de factores, lo cual pone en evidencia la magnitud del cuello de botella que representa la corrupción para el desarrollo productivo del país

Gráfico 1: Porcentaje de encuestados que considera la corrupción como uno de los factores más problemáticos para hacer negocios, 2010-2014.

corrupción1_2014

Fuente: WEF.

 

El fenómeno de la corrupción en Colombia no es exclusivo del sector público, sino que también involucra al sector privado, el cual muchas veces es cómplice –si no artífice– de prácticas corruptas que se presentan en el país. La práctica frecuente de pagos de sobornos encuentra un caldo de cultivo en el exceso de trámites y procedimientos engorrosos exigidos por el sector público, situación que incentiva a los empresarios a recurrir a pagos ilegales para acelerar procesos o evitar ciertos trámites. Esta situación se exacerba con os requerimientos de soborno por parte de funcionarios públicos, lo que pone en evidencia cómo la corrupción en el sector privado muchas veces es cómplice de actitudes corruptas del sector público

Gráfico 2: Motivos de presión para ofrecer sobornos, 2014.

corrupción2_2014

Fuente: Transparencia por  Colombia y Universidad Externado (2013).

Recomendaciones

  • Corrupción en el sector público

  • Corrupción en el sector público

  • Corrupción en el sector público

  • Corrupción en el sector público

  • Corrupción en el sector privado

Corrupción

Informe Nacional de Competitividad 2015-2016

Corrupción

Colombia se percibe como uno de los países más corruptos en la región. En algunas entidades públicas la situación es más crítica que en otras, lo que preocupa en la medida en que varias de ellas son responsables de elementos claves de la agenda de competitividad del país

La corrupción es un fenómeno que impone costos muy altos en la economía, los cuales además se perpetúan a lo largo del tiempo. La corrupción reduce los niveles de productividad a través de diversos canales: entornos altamente corruptos desincentivan la inversión, asignan de manera ineficiente los recursos, reducen la competencia entre firmas e incluso pueden estancar los niveles de innovación.

Colombia no es ajena a esta realidad, lo cual se hace evidente al observar que –de acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés)– la corrupción es el segundo factor más problemático para hacer negocios en el país. Más aún, de acuerdo con transparencia internacional, Colombia se percibe como un país muy corrupto, muy alejado de países como Chile o Corea del Sur.

Gráfico 1: Índice de percepción de la corrupción 2014 (0 a 100, donde 100 representa un país con corrupción nula)

Fuente: Transparencia Internacional (2014).

La tolerancia del sector privado a prácticas corruptas es muye alta, si se tiene en cuenta que más del 90% de empresarios considera que se ofrecen sobornos en el entorno de negocios. En esta misma línea, de acuerdo con el barómetro global de la corrupción, cerca de 30% de empresas en Colombia aceptan haber ofrecido un soborno a alguna agencia del orden nacional.

Gráfico 2: Porcentaje de empresarios que consideran que existen sobornos en el entorno de negocio

Fuente: Transparencia por Colombia y Universidad Externado (2015). 

Recomendaciones

  • Corrupción en el sector público

  • Corrupción en el sector público

  • Corrupción en el sector público

  • Corrupción en el sector público

  • Corrupción en el sector privado

  • Corrupción en el sector privado

  • Corrupción en el sector privado