Salud

Informe Nacional de Competitividad 2012-2013

Salud

Un sistema de salud equitativo y que procure una población sana influye directamente en la competitividad de un país. Hay varios canales a través de los cuales la salud impacta la competitividad. Uno de ellos está relacionado con la productividad laboral. En la medida en que se cuente con una población sana, ésta estará en mejores condiciones para realizar sus tareas productivas y, por lo tanto, su productividad laboral será mayor.

Ahora bien, para proveer unos servicios de salud apropiados que contribuyan a generar una población sana es necesario contar con un sistema de salud sostenible financieramente. Por lo tanto, otro canal que incide directamente sobre la competitividad, es la sostenibilidad financiera de su sistema de salud –que en el caso de Colombia está en entredicho. Lo anterior a pesar de que no se puede desconocer que Colombia ha realizado un gran esfuerzo desde el punto de vista del financiamiento de su Sistema1. Además, de acuerdo con un estudio realizado por el BID, la composición de los gastos de salud totales del país es bastante similar a la de los países de la Ocde: el gasto público, incluyendo la seguridad social, pesa más
del 80% del gasto total en salud, mientras que el gasto de bolsillo es de los más bajos del mundo (Glassman et al., 2009).

Si bien a raíz de la Ley 100 de 1993 se obtuvieron logros importantes en materia de cobertura –mientras en 1990 el 31,4%3 de la población estaba cubierta, en 2011 esta cifra ascendió a 91,3%4–, el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) presenta aún grandes deficiencias que impiden garantizar una población sana. Dada la relación positiva entre salud y competitividad, estas falencias del Sistema se reflejan en el rezago del país en términos de competitividad frente a países de referencia como Chile, Corea, España y Portugal (Gráfico 1).

 

 

Una forma alternativa de ver esta relación entre salud y competitividad es considerando al sector salud como un sector más del aparato productivo. En este sentido, el país podría contar con un mejor acceso y calidad de servicio, al igual que con un Sistema financieramente sostenible, en la medida en que su sector salud fuese más competitivo. Por lo tanto, este sector en Colombia es susceptible de tener una agenda de competitividad que busque abordar los cuellos de botella que limitan su productividad.

Si bien hace poco el Gobierno lanzó una nueva Agenda Nacional de Competitividad, la cual incluye algunas acciones en materia de salud (ver Anexo), ésta no aborda los graves problemas que en la actualidad presenta el sector. Para superarlos es fundamental una reforma integral y profunda, que corrija las dificultades que enfrenta el actual SGSSS en materia de calidad, eficiencia, equidad, sostenibilidad financiera y competitividad.

Dado este contexto, este capítulo analiza la situación del SGSSS a la luz de los dos canales mencionados anteriormente. Por un lado, se evalúa la importancia de una población sana sobre la productividad laboral y los resultados que ha tenido el Sistema en materia de acceso, promoción, prevención y calidad de los servicios. Por otro lado, se analizan las principales razones que han conllevado a poner en riesgo la sostenibilidad
financiera del Sistema y se proponen algunas alternativas para enfrentar esta situación.