Infraestructura, transporte y logística

Informe Nacional de Competitividad 2008-2009

Infraestructura, transporte y logística

La infraestructura, el transporte y la logística son tres componentes claves para incentivar el crecimiento económico y la integración regional.

La inversión en infraestructura representó el 3% del PIB en el año 2006. La inversión en infraestructura de transporte aumentó un 16% en ese año, alcanzando el 0,9% del PIB, principalmente por mayores inversiones en carreteras. Tres cuartas partes de la inversión total en transporte fueron financiadas con recursos públicos y el resto con recursos privados. La mayoría de los recursos se destinaron a la construcción y mejoramiento de vías.

 

 

La red de carreteras del país está constituida por 164.000 kilómetros (Km) aproximadamente, lo que implica un promedio de 3,7 Km por mil habitantes (en el año 2000 eran 163.546 Km). La red de competencia de la Nación es de 16.771 Km, de los cuales el Instituto Nacional de Vías (INVIAS) tiene a su cargo 13.236 Km (9.240 Km pavimentados y 3.816 Km en afirmado), y el Instituto Nacional de Concesiones (INCO) tiene a su cargo 3.535 Km. Así, el total de kilómetros pavimentados es de 12.775 (en el año 2000 eran 7.166 Km), de los cuales 427 Km son dobles calzadas.

 

 

A pesar del avance en carreteras pavimentadas, tanto en 2004 como en 2008, la red vial arterial de Colombia se mantiene muy por debajo del promedio de otros países de la región, incluso de aquellos con un nivel de desarrollo mucho menor como es el caso de Bolivia.

El Índice de Desempeño Logístico del Banco Mundial ubicó a Colombia en 2008 en el puesto 82 entre 150 países (véase Gráfico 18) y en la región solamente supera a Bolivia. Las mayores debilidades se encuentran en los componentes de aduanas e infraestructura, en donde el país ocupó los lugares 116 y 85 respectivamente.

 

 

En un estudio para una muestra de empresas, el Banco Mundial (2006) calculó que los costos logísticos colombianos eran de 18,6% de las ventas, mientras en Estados Unidos eran de 8,1% (véase Gráfico 19). Esta diferencia se explica por: i) economías de escala debido al tamaño de las empresas norteamericanas con respecto a las colombianas, que les permite negociar fletes, espacios, tecnología y equipos a menor costo; ii) el valor agregado del producto es mucho mayor en Estados Unidos, lo que disminuye el cociente de costos sobre ventas; iii) el mayor costo de capital en Colombia incide en los costos de manejo de inventarios, y finalmente iv) costos nominales de almacenamiento.

 

Infraestructura, transporte y logística

Informe Nacional de Competitividad 2010-2011

Infraestructura, transporte y logística

Para alcanzar un proceso exitoso de internacionalización de la economía, se requiere contar con una adecuada articulación entre distribución espacial de la actividad económica y la infraestructura.

La infraestructura, el transporte y la logística son factores determinantes del desarrollo económico de un país y no solo causas del mismo. Para Colombia, este fenómeno es especialmente relevante, debido al proceso de internacionalización que está adelantando el país y a la meta de alcanzar una transformación productiva profunda basada en bienes y servicios de alto valor agregado, enfocados hacia los mercados internacionales.

Por lo tanto, para alcanzar una transformación productiva, es necesario promover el desarrollo de clusters de alto valor agregado y eliminar los grandes cuellos de botella que limitan la competitividad de las empresas, en particular las del sector transable. Uno de estos grandes cuellos de botella en el caso colombiano es la ausencia de desarrollo de la infraestructura, la logística y el transporte, lo cual perjudica de manera transversal a todo el aparato productivo.

El desarrollo de la infraestructura de transporte en Colombia es incipiente, sobre todo en su componente vial, que representa más del 80% de las toneladas de carga movilizadas al año. Esta falencia perjudica la competitividad de las empresas del país al incrementar sus costos; esto es explicado en gran medida por la carencia de un marco de planificación de largo plazo que permita priorizar la construcción de las obras críticas para la competitividad, en especial las que más dinamizan los flujos de comercio exterior y que fortalecen la integración del mercado doméstico.

El rezago de Colombia en infraestructura vial es tal, que en algunos indicadores como el tamaño de la red vial arterial pavimentada por habitante, Colombia se encuentra incluso por debajo de países de ingresos más bajos como Bolivia o Ecuador (ver Gráfico 1). Adicional a esto, al analizar la red de carreteras de alta calidad en el mundo, es decir dobles calzadas o autopistas, se encuentra que en Colombia, si bien se han logrado algunos avances de ejecución en los últimos años —se pasó, entre 2006 y 2009, de 440 km de dobles calzadas a 896 km—, todavía existe un atraso importante en materia de vías para la competitividad (ver Gráfico 2). A modo de ilustración, en Chile —un país con extensión y población inferiores a Colombia— existen más de 2,400 km de carreteras con doble calzada, frente a poco menos de 900 km en Colombia.

 

Infraestructura, Transporte y Logística

Informe Nacional de Competitividad 2011-2012

Infraestructura, Transporte y Logística

La tendencia internacional hacia un mundo globalizado y la acelerada apertura comercial del país a raíz de la suscripción de varios tratados comerciales, convierten a la logística en una variable fundamental para competir en el mercado. Por lo tanto, para que Colombia pueda lograr una real transformación productiva y así cumplir con sus metas de competitividad para el año 2032, es necesario desarrollar las capacidades logísticas del país, posibilitadas por una infraestructura básica apropiada y unos servicios competitivos de transporte y almacenamiento de cargas.

Las capacidades logísticas a desarrollar son todas aquellas que permitan optimizar los tiempos y costos de transporte, almacenamiento y distribución de materias primas, partes y productos terminados, desde la empresa hasta el consumidor final, de acuerdo con las estrategias de negocios y los modelos operativos de las empresas. El desarrollo de estas capacidades requiere de la coordinación de actividades que involucran tanto agentes públicos como privados. En este sentido, tener unas capacidades logísticas competitivas va mucho más allá de tener una infraestructura adecuada.

A nivel internacional, una medición importante en materia logística es el Índice de Desempeño Logístico (IDL) elaborado por el Banco Mundial. Colombia ocupó en 2010 el puesto 72 entre 155 países, y el puesto 11 entre 11 países de referencia (Gráfico 1).

 

 

Lo anterior es el reflejo de falencias en la infraestructura, pero también de la falta de un sector de transporte de carga de talla mundial (Gráfico 2), y de corredores logísticos apropiados que integren diferentes modos de transporte. En Europa por ejemplo, más de 60% del transporte es multimodal, mientras en Colombia es apenas 1,5%. Todo esto conlleva a que en Colombia los costos logísticos representen aproximadamente 23% del PIB, por encima del promedio de países de referencia (Gráfico 3).

 

 

 

 

Buscando romper con las discusiones tradicionales del país en materia de logística, el presente capítulo se propone resaltar algunos de los principales cuellos de botella que enfrenta Colombia en materia logística, a partir de discusiones y estudios de caso adelantados con empresas de algunos de los sectores a los cuales el país le está apostando en el marco de su política industrial.

Como resultado de este ejercicio se identificaron dos grandes grupos de cuellos de botella. Por un lado, los transversales, cuyas soluciones generarían beneficios a todos los sectores de la economía en general. Por otro lado, se identificaron los particulares a los sectores analizados, los cuales se tendrían que abordar de forma específica en el marco de una política industrial.

Infraestructura, Transporte y Logística

Informe Nacional de Competitividad 2012-2013

Infraestructura, Transporte y Logística

La profundización de la apertura comercial con la suscripción y entrada en vigencia de diferentes tratados de libre comercio, convierte la logística en un factor fundamental para la competitividad del país. Esta variable comprende el conjunto de métodos y medios que permiten optimizar los tiempos y costos de transporte, almacenamiento y distribución, desde la fase de suministro hasta el consumidor final.

Las empresas en el país enfrentan diferentes cuellos de botella que dificultan la optimización de su logística. La infraestructura, por ejemplo, es uno de ellos. Sin embargo, esta es sólo una de las variables que afecta la competitividad logística. Existen otras variables, como la eficiencia y eficacia en las aduanas, los tiempos muertos en los puertos, la competencia y calidad en servicios de transporte y almacenamiento de carga, las restricciones normativas, las redes de comunicación, entre otras, que son fundamentales para el éxito de la logística.

Una medición importante a nivel internacional en materia logística es el Índice de Desempeño Logístico (IDL), en el cual Colombia ocupó en 2012 el
puesto 64 entre 155 países, y el último puesto entre los once países de referencia (Gráfico 1). El bajo desempeño en este indicador no sólo es el reflejo de falencias en infraestructura, sino también de la falta de un sector de transporte de carga eficiente y de la debilidad en el diseño de cadenas logísticas que permitan contratar envíos a precios competitivos; de la imposibilidad de hacerle trazabilidad a la mercancía; de la escasa eficiencia en los trámites de comercio exterior en los puertos y aeropuertos; de la falta de centros de almacenamiento de mercancías; y de la ausencia de corredores logísticos que integren diferentes modos de transporte; entre otros (Gráfico 2).

 

 

 

 

Lo anterior hace necesario avanzar en paralelo en otros temas diferentes a la infraestructura, si efectivamente se quiere ser competitivo en materia logística. Más aún, si el país se embarca en una agenda de optimización logística, podría hacer grandes avances en el corto plazo, incluso bajo el estado actual de la infraestructura. Esto en ningún momento desconoce la necesidad de avanzar en la agenda de infraestructura del país. Todo lo contrario; pone de presente la importancia de trabajar de forma simultánea en esta otra agenda, si se quiere que las mejoras en infraestructura se traduzcan en una mayor competitividad para el país.

Recientemente el Gobierno lanzó una Agenda Nacional de Competitividad (ver Anexo) que incluye una serie de compromisos tanto en materia de infraestructura como de transporte y logística. Si bien la implementación de estas acciones permitirá al país avanzar en este frente, la agenda no aborda otros aspectos que se abordan en este capítulo.

Por otro lado, en la medida en que muchos de los obstáculos en materia logística son particulares a sectores específicos en contextos geográficos concretos, buena parte de la agenda de Infraestructura, Transporte y Logística (IT&L) deberá involucrar un trabajo conjunto entre actores públicos y privados del nivel local para su resolución. No por coincidencia se asegura que la competitividad es local. Por lo tanto, es clave que se generen los mecanismos a este nivel con el propósito de abordar este tipo de agendas.

Teniendo en cuenta lo anterior, el análisis en este capítulo está dividido en dos partes. La primera se centra en las restricciones más relevantes que afectan la logística en el país y que son transversales a todos los sectores de la economía, razón por la cual deben ser abordadas principalmente desde el nivel nacional. La segunda se concentra en las limitaciones que solo desde el nivel local es posible identificar y abordar.

Infraestructura, Transporte y Logística

Informe Nacional de Competitividad 2013-2014

Infraestructura, Transporte y Logística

La logística, entendida como la capacidad de optimizar tiempos y costos de transporte, almacenamiento y distribución desde la fase de suministro hasta el consumidor final, es uno de los factores fundamentales para alcanzar la meta propuesta por Colombia de ser uno de los tres países más competitivos de América Latina en 2032.

Las empresas del país enfrentan diferentes cuellos de botella que dificultan la optimización de la logística, como lo muestra el Índice de Desempeño Logístico (IDL) del Banco Mundial. Si bien el país mejoró su posición en las tres mediciones de este indicador que se han realizado –al pasar en 2007 del puesto 82 entre 150 países al puesto 64 entre 155 países en 2012–, lo cierto es que todavía le falta mucho para alcanzar a los líderes latinoamericanos en desempeño logístico (gráfico 1). Más allá de la infraestructura, el bajo desempeño en este indicador es el reflejo de falencias tales como la eficiencia y eficacia en las aduanas, la carencia de capacidad de seguimiento y localización de mercancías, y la falta de un sector de transporte de carga eficiente y la debilidad en el diseño de cadenas logísticas que permitan contratar envíos a precios competitivos (gráfico 2). Por lo tanto, se hace necesario avanzar no sólo en temas de infraestructura, sino también en otros temas de eficiencia logística, muchos de los cuales podrían traer victorias tempranas al país en materia logística.

 

 

 

 

Es importante destacar que en julio de 2012, el Gobierno nacional lanzó la nueva Agenda Nacional de Competitividad (ANC), que incluye una serie de compromisos en materia de infraestructura, transporte y logística (IT&L) –para mayor detalle ver el cuadro 1, el cual muestra tales compromisos y sus avances–. No obstante, será clave que se acelere su cumplimiento y que este se complemente con otra serie de acciones que se incluyen en este capítulo.