Mercado laboral y formalización

Informe Nacional de Competitividad 2013-2014

Mercado laboral y formalización

El buen funcionamiento del mercado laboral es un elemento fundamental para la competitividad de un país. Una alta tasa de desempleo refleja ineficiencia en la asignación del factor trabajo, mientras la informalidad es a la vez causa y resultado de una baja productividad. Por un lado, la informalidad impacta negativamente la productividad en la medida en que las empresas informales tienen menores posibilidades de acceder a financiación y menos propensión a crecer, por miedo a ser detectadas. Al mismo tiempo, la competencia desleal que representa la informalidad genera desincentivos para que las empresas formales decidan invertir e innovar. Por el otro, un bajo nivel de productividad impide a su vez la formalización, ya que no les permite a las empresas cumplir las obligaciones legales que impone la formalidad.

Colombia muestra síntomas de un mercado laboral con ineficiencias que impactan su competitividad, al tener una tasa de desempleo superior a 10% y una tasa de informalidad entre 50% y 70%1. Estas ineficiencias son síntomas de una serie de inflexibilidades que siguen aquejando el mercado laboral colombiano. De acuerdo con McMillan y Rodrik (2011), estas rigideces en el mercado laboral son de las condiciones que dificultan el proceso de cambio estructural positivo en un país, e incluso podrían resultar en cambios estructurales negativos.

Por todo lo anterior, el Gobierno ha incluido una serie de acciones dentro de la Agenda Nacional de Competitividad (ANC), lanzada por el presidente Santos en julio de 2012, que apuntan a la creación de incentivos para la formalización y la creación de nuevos empleos. También cabe destacar el lanzamiento en 2013 del Plan de Impulso al Empleo y la Productividad (PIPE), una política anticíclica de corto plazo para dar un empujón a la economía, que incluye esfuerzos para incentivar la creación de empleo en los sectores de construcción e infraestructura. Por último, se resalta la reducción de costos laborales no salariales a través de la reciente Reforma Tributaria. Si bien todos estos son avances importantes, los niveles de informalidad y desempleo en el país evidencian la necesidad de cambios más profundos en el funcionamiento del mercado laboral, tal como se propone en este capítulo.

La tasa de desempleo en Colombia es alta si se compara con las de algunos países de referencia (gráfico 1) y, a pesar de que ha tenido un comportamiento decreciente en los últimos años (gráfico 2), continúa situándose por encima de 10%. Estudios recientes indican que las tasas de desempleo observadas en los últimos meses están cercanas a la tasa de desempleo natural de la economía colombiana, la cual se calcula en alrededor de 10,7% (Ball, De Roux, & Hofstetter, 2012; Fedesarrollo, 2013a). Además, se estima que la tasa desempleo natural podría haber bajado a cerca de 10% como consecuencia de reformas como la Ley 1429 de 2010 (Ley de Formalización y Generación de Empleo) y la Ley 1607 de 2012 (Reforma Tributaria) (Fedesarrollo, 2013a). Sin embargo, la disminución en 2013 de la tasa de desempleo parece obedecer más a una menor tasa de oferta laboral que a un aumento en la creación de empleos (ANIF, 2013).

 

 

 

 

Por otra parte, como se comentó al inicio, la informalidad en Colombia es un problema que refleja y acentúa la baja productividad del país. La evidencia indica que la informalidad laboral en el país oscila entre 50% y 70%, mientras que la informalidad empresarial alcanza valores entre 45% y 65% (Minhacienda, 2012). El gráfico 3 muestra que el país tendría que reducir sus niveles de informalidad laboral a cerca de 35% para lograr ubicarse entre los tres países latinoamericanos con menor informalidad.

 

Mercado laboral y formalización

Informe Nacional de Competitividad 2016-2017

Mercado laboral y formalización

Colombia presenta una de las mayores tasas de informalidad de América Latina, superada ligeramente por la de Perú en el período 2006-2014.

El desempeño del mercado laboral colombiano en la última década se ha caracterizado por tres hechos principales: primero, la reducción del desempleo a tasas de un dígito; segundo, un aumento en el porcentaje de ocupados que cotiza a seguridad social; y tercero, el estancamiento de la productividad laboral en comparación con otros países de América Latina, a pesar de haber logrado mayores tasas de crecimiento económico.

Si bien el país ha logrado tasas de desempleo de un dígito, a nivel internacional sigue teniendo uno de los mayores niveles de desempleo, en particular en la población de 15 a 24 años. Así mismo, la informalidad durante el periodo 2008-2015 se redujo de cifras cercanas al 67,4% a niveles del 62%, a partir de la implementación de la Ley 1607 de 2012, que tuvo como reforma central la reducción de los Costos Laborales No Salariales (CLNS). No obstante, Colombia presenta una de las mayores tasas de informalidad de América Latina, superada ligeramente por la de Perú en el período 2006-2014.

En términos generales se evidencia que la mayor proporción de informales se concentra en los sectores de comercio y agricultura. Así mismo, esta población cuenta con ocho años de escolaridad en promedio, mientras que los trabajadores formales tienen cerca de doce. En cuanto a la afiliación al sistema de salud, el 70,1% de informales se encuentra afiliado al régimen subsidiado (RS), y el 40,6% cuenta con ingresos superiores a un SMMLV. En esa línea, Camacho et al (2009) establecen que el RS y la expansión de los servicios de salud que se dio después de la Ley 100 de 1993 crearon incentivos a la informalidad y generaron un aumento del empleo informal de entre el 2% y el 4%.

Gráfico 6. ¿Quiénes son los informales en Colombia?, 2015.

laboral-g6

Fuente: Consejo Privado de Competitividad con base en GEIH 2015. Nota: La medición que se toma es la de no cotizantes al Sistema de Seguridad Social en Pensiones.

Con respecto a la productividad laboral de Colombia, al compararla con la de países de referencia, se evidencia que durante las últimas dos décadas el país ha estado rezagado en esta materia. En términos concretos, esto significa que se necesitan 2,6 trabajadores colombianos para producir lo mismo que un trabajador surcoreano y alrededor de 4,3 para lo de uno estadounidense. Al interior del país, la heterogeneidad permite observar que en el sector agropecuario se requieren 10 trabajadores para producir los mismo que un trabajador estadounidense.

Las altas tasas de informalidad y baja productividad laboral preocupan en mayor medida porque existe una relación bidireccional entre productividad e informalidad, es decir: la informalidad impide alcanzar mayores niveles de productividad, pues las empresas y trabajadores informales no tienen acceso formal al capital financiero y físico necesario para aumentar la eficiencia, y solo podrán contar con los incentivos y capacidades para asumir los costos de formalizarse en la medida que tengan mayores niveles de productividad.

Este capítulo también hace énfasis en que el alto nivel del salario mínimo respecto a la productividad de la mano de obra de baja calificación provoca una distorsión adicional en el mercado laboral. Dicho fenómeno es producto de la estrecha relación entre salario mínimo e ingresos medianos que existe en Colombia, en comparación con países de referencia. Así mismo, esta distorsión se evidencia en que los departamentos con mayores tasas de informalidad tienen ingresos medianos menores al salario mínimo.

Por último, el capítulo estudia el hecho que Colombia los canales de búsqueda de empleo son, por lo general, de carácter informal; esto se refleja en el hecho de que el 86% de la población ocupada obtuvo su último empleo gracias a familiares o amigos o llevando hojas de vida directamente a las empresas. En América Latina, Colombia es el país en el que más se utilizan canales informales. Este fenómeno lleva, entre otras cosas, a que la información disponible para el diseño de currículos académicos en las regiones sea limitada y, por ende, a que aumente la brecha de capital humano entre la oferta y la demanda laboral.

Gráfico 12b. Canales de búsqueda de empleo. Países de referencia, 2015.

laboral-g12b

Fuente: Alaimo et al (2015).

El cuadro a continuación resume las principales recomendaciones del Consejo Privado de Competitividad para mejorar el desempeño del mercado laboral y lograr mayores niveles de formalidad en la economía.

Recomendaciones

  • Desempeño del mercado laboral

  • Desempeño del mercado laboral

  • Desempeño del mercado laboral

  • Desempeño del mercado laboral

  • Desempeño del mercado laboral

  • Informalidad y productividad

  • Informalidad y productividad

  • Informalidad y productividad

  • Informalidad y productividad

  • Informalidad y productividad

  • Informalidad y productividad

  • Informalidad y productividad

  • Informalidad y productividad

  • Informalidad y productividad

  • Informalidad y productividad

  • Eficiencia del mercado laboral

  • Eficiencia del mercado laboral

  • Eficiencia del mercado laboral

  • Eficiencia del mercado laboral

Mercado laboral y formalización

Informe Nacional de Competitividad 2014-2015

Mercado laboral y formalización

El uso óptimo del factor trabajo es fundamental para el crecimiento económico y el desarrollo social de un país. El desempleo y la informalidad son reflejos de una ineficiente asignación de este factor, al tiempo que son causa y resultado de la baja productividad de un país. En los últimos cuatro años, el país ha […]

El uso óptimo del factor trabajo es fundamental para el crecimiento económico y el desarrollo social de un país. El desempleo y la informalidad son reflejos de una ineficiente asignación de este factor, al tiempo que son causa y resultado de la baja productividad de un país.

En los últimos cuatro años, el país ha avanzado en los indicadores de empleo y formalidad, aunque no al ritmo requerido para mejorar su desempeño en los rankings internacionales. Por ejemplo, en el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial, el país pasó del puesto 69 en 2010, al 84 en 2014 en el pilar Eficiencia del Mercado Laboral.

Colombia ha venido disminuyendo el desempleo de manera importante en los últimos cuatro años. A pesar de esto, el país aún tiene una de las tasas de desempleo más altas de la región, y si la reducción del desempleo continuara con la tendencia del período 2010-2014, en 2018 el desempleo todavía se encontraría 3 puntos porcentuales por encima de lo que se espera sea el promedio de América Latina. Para lograr estar al menos al nivel del promedio latinoamericano en el año 2032 –año en el que aspira ser la tercera economía más competitiva de América Latina–, Colombia debería terminar 2018 con una tasa de desempleo de 5,4%, lo cual implicaría crear 1,5 millones de nuevos empleos.

De otro lado, el país tiene la segunda tasa de informalidad laboral más alta de América Latina –sólo superada por Perú– y aunque ha logrado disminuirla por debajo de 50% por primera vez en las últimas dos décadas, de continuar a este ritmo solo se alcanzaría una tasa de 46% en 2018. Para lograr el tercer puesto entre los países latinoamericanos en 2032, la tasa de informalidad colombiana debería ser de 37% en 2018 (Gráfico 1). Esto implicaría crear empleos formales para 2,7 millones de colombianos en los próximos cuatro años, sin que aumente el número de informales.

Gráfico 1: Tasa de informalidad laboral: resultados, proyecciones y metas.

Informalidad 2018

Fuente: Consejo Privado de Competitividad con base en OIT y DANE.

La Ley 1429 de 2010 (Ley de Formalización y Generación de Empleo) y la Ley 1607 de 2012 (Reforma Tributaria) redujeron sustancialmente los impuestos pagados por los empleadores asociados al salario y a la formalidad empresarial. A pesar de esto, los impuestos laborales y otras contribuciones siguen siendo más altos en Colombia que en países de referencia. Más aún, el país tendría el reto de reducir a la mitad sus impuestos laborales si se quisiera ubicar en el tercer puesto entre los países latinoamericanos. Además, incluso con las exenciones y beneficios otorgados por la Ley 1429, la informalidad empresarial sigue presentando brechas importantes más allá del tema laboral.

Durante el período 2010-2014, los incrementos del salario mínimo fueron consistentemente superiores a los que sugiere la teoría económica y, de continuar esta tendencia, en 2018 el salario mínimo tendría un sobreprecio de 14% frente a lo que se proyectaría teniendo en cuenta exclusivamente la inflación y los cambios en productividad laboral. Sin embargo, incluso ajustando el salario mínimo únicamente teniendo en cuenta el salario mínimo y la productividad laboral, la relación entre el salario mínimo y el salario promedio se habría situado alrededor de 56%, cuando la literatura recomienda que esta relación no debería superar un 25%.

Adicional a los altos costos de la formalidad y a la existencia de un salario mínimo alto, existen al menos otros dos tipos de inflexibilidades que generan distorsiones en el mercado laboral. En primer lugar, están aquellas relacionadas con los procesos de contratación y despido de trabajadores y, en segundo lugar, aquellas que dificultan la movilidad laboral entre sectores económicos. En general, Colombia se encuentra bien calificada en los índices que miden el primer tipo de distorsiones, mientras presenta rezagos en cuanto a la movilidad, en particular por el bajo desarrollo en la consolidación de un Sistema de Certificación de Competencias Laborales.

Por último, el país debe ir más allá del tema normativo y atacar los problemas de empleo e informalidad de manera estructural. Sin embargo, hasta ahora el enfoque de la política se ha basado en la creencia de que la relación entre informalidad y productividad es unidireccional y en el sentido “la informalidad conduce a menores niveles de productividad”. Esto ha llevado a que el despliegue de esfuerzos se haya concentrado en acciones tales como las jornadas masivas de formalización vía, por ejemplo, las Brigadas de Formalización del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y las Cámaras de Comercio. Sin embargo, la relación entre estas dos variables es bidireccional, de tal forma que muchas empresas siguen en la informalidad, dado que sus niveles de productividad no les dan para cubrir los costos asociados a la formalidad.

Recomendaciones

Mercado laboral y formalización

Informe Nacional de Competitividad 2015-2016

Mercado laboral y formalización

Colombia se ubica en el puesto 86 sobre 140 países en el pilar de eficiencia del mercado laboral, es decir, perdió dos posiciones con respecto a 2014 y un total de 17 posiciones en los últimos cinco años.

A pesar de los esfuerzos realizados en el país, los niveles de informalidad siguen siendo muy elevados, ubicándose entre 20% y 71%, dependiendo de cómo se le mida.

Gráfico 1: Informalidad laboral 2013 en países de referencia*.

Grafico1LaboralFuente: OIT – SEDLAC (CEDLAS y Banco Mundial). (*) Para efectos de esta comparación internacional se considera trabajador informal si es asalariado en una pequeña firma (con menos de cinco trabajadores), si es un trabajador por cuenta propia no profesional o si es un trabajador sin ingreso.

A esto se le suma el hecho de que –a pesar de los avances en los últimos años– Colombia aún mantiene niveles importantes de desempleo y presenta una baja calidad del empleo, situación que incide directamente en la productividad laboral del país.

Con el objetivo de reducir de manera sustancial la informalidad en Colombia, este capítulo insiste en la importancia de entender la bidireccionalidad en la relación entre informalidad y productividad y, por tanto, en la necesidad de aumentar la productividad a través de una PDP profunda como mecanismo para atacar la informalidad. En particular, se debe avanzar en estrategias de cierre de brechas de capital humano para diferentes apuestas productivas; en programas de emprendimiento y asociatividad con alto grado de innovación; en agendas de transferencia tecnológica y de fortalecimiento de encadenamientos productivos; en la profundización del acceso al financiamiento por parte de las empresas; y en apuestas productivas a partir de las ventajas comparativas de las regiones. Todo lo anterior como mecanismo también para aumentar la productividad laboral de los trabajadores colombianos, la cual es muy baja en comparación con Estados Unidos.

Gráfico 2: Productividad por trabajador (relativa a Estados Unidos).

Gráfico 2 laboral

Fuente: Consejo Privado de Competitividad con base en DANE, BEA y Banco Mundial.

Ahora bien, se recomienda complementariamente tener una agenda para combatir la informalidad en el marco del recientemente reactivado Comité de Formalización del SNCCTeI. La agenda de este comité debería enfocarse, entre otros, en: continuar reduciendo los costos de operar en la formalidad como, por ejemplo, modificar la fuente de financiación de las Cajas de Compensación Familiar; indexar de manera temporal el aumento del salario mínimo únicamente a los aumentos en la inflación; discutir la posibilidad de establecer un salario mínimo por regiones; y simplificar los trámites de registro y actualización empresarial. Para que esta agenda sea efectiva se recomienda primero establecer una caracterización y una forma de medición estándar de informalidad.

Recomendaciones

  • Productividad

  • Informalidad

  • Informalidad

  • Informalidad

  • Desempeño del mercado laboral

  • Informalidad

  • Informalidad

  • Productividad

  • Informalidad

  • Desempeño del mercado laboral